La epidemia de Peste Negra mejoró la salud de los supervivientes

Según un estudio de la doctora Sharon De Witte, de la Universidad de Carolina del Sur, en Estados Unidos, la salud de las generaciones posteriores a la gran epidemia de Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV mejoró notablemente.

 

Los descendientes de los supervivientes de aquella plaga, una de las más devastadoras de la historia (mató a decenas de millones de europeos entre los años 1347 y 1351), aumentaron su longevidad y su capacidad de supervivencia.

 


Investigaciones anteriores ya habían demostrado que la enfermedad afectó sobre todo a personas mayores, enfermas o débiles; pero se sabe poco acerca de los cambios generales en la población, como la salud y la mortalidad global, antes y después de la Peste.

 

Lo cierto es que después de que ocurriera, los niveles de vida, sobre todo la dieta, mejoraron. De Witte ha analizado concretamente si la elevada mortalidad de los más débiles durante la peste negra, combinada con el posterior aumento de la calidad de vida, pudieron producir una tendencia saludable en la población en Londres de la época de la postepidemia.

 


Además de los datos disponibles de la documentación histórica (registros de impuestos y análisis post-mortem), De Witte tomó muestras de unos 600 esqueletos pre y post Peste Negra de varios cementerios londinenses, analizó su edad, los riesgos de mortalidad y datos sobre la tasa de natalidad de la época.

 

Entre los cuerpos post Peste Negra había una mayor proporción de personas de edad avanzada, lo que sugiere que la supervivencia pudo haber mejorado después de la epidemia. Además, en general los riesgos globales de mortalidad fueron más bajos en la población después de la epidemia.

 

En conjunto, los resultados indican una mayor supervivencia y una disminución de la mortalidad después de la Peste Negra y, por consiguiente, la mejora de la salud en algunos grupos de edad. Otros factores pudieron influir en estas diferencias, como la migración de personas a Londres después de la plaga, pero De Witte sugiere que el estudio pone de manifiesto el poder que las enfermedades infecciosas pueden tener en la formación de patrones de salud y demográficos tanto a corto como a largo plazo.

Etiquetas: salud

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