Juan José Badiola: "¿Vacas locas? No espero casos humanos en España"

Desde la aparición del primer caso de vaca afectada en España, ¿cómo ha cambiado la valoración del riesgo en nuestro país?
-Yo creo que no ha cambiado en nada. Los que trabajamos en las encefalopatías espongiformes esperábamos que apareciesen casos aquí.

-¿Por qué estaban tan seguros?
-Porque la evaluación geográfica del riesgo ya lo había anunciado. Ningún país europeo está exento de sufrir algún caso de vacas locas, y por lo tanto España no podría ser una excepción. Sobre todo porque España está entre dos naciones que tienen epidemia. Por muchas barreras legales que se pongan, la posibilidad de que alguien cometa una ilegalidad está ahí, sobre todo en los momentos de transición, que son muy peligrosos.

-¿A qué se refiere con momentos de transición?
-Pues a esos momentos en los que un país se debate entre declarar un caso o no, en los que las noticias hacen que bajen los precios y la gente aprovecha la incertidumbre para dar salida a ciertos productos.

-Lo cual implica que puede que haya habido casos no detectados y que seguro que saldrán a la luz.
-Sí. Podría haber casos no detectados. Pero yo estoy tranquilo. Aunque a algunos les parezca paradójico, la aparición de casos de vacas infectadas en España demuestra que tenemos un sistema de detección epidemiológica que funciona y que es un método suficientemente sensible para poder detectar lo que yo creo que es un nivel bajo de priones en el sistema ganadero español.

-¿Cuál puede ser el origen de los casos futuros en España?
-Podrían haber llegado aquí bien a través de animales importados o hijos de importados, o bien como consecuencia de fraudes que conciernen a los piensos: entradas o tratamientos ilegales de piensos.

-¿Le parece bien prohibir las harinas animales tanto para alimentar vacas como para cerdos y aves?
-Sí. Para los cerdos y las aves no son peligrosas estas harinas, pero puede haber contaminación cruzada y en ellas está el origen de varios casos de vacas locas en Europa.

-Es evidente que el riesgo cero no ha existido en España. ¿Pero se puede cuantificar de algún modo el riesgo real?
-Es muy difícil. Vamos a ver cómo evolucionan los datos. En cualquier caso, yo creo que estamos en el grupo de infección en vacas de 18 casos máximo. Es un grupo de lo que llamamos nivel bajo de priones, al que pertenecen otros países como Alemania y Holanda. Está claro que no podemos hablar de epidemia en España.

-¿Y en cuanto al riesgo en humanos?
-No me atrevo a hacer ese tipo de predicciones. Aunque, a la vista de la evolución de los casos europeos, existe una relación más o menos directa entre número de casos en la vaca y el número de casos en personas. Esa relación es muy baja. Por eso, no espero casos humanos en España, salvo que sean personas que hayan tenido un contacto alto con el exterior y hayan comido carne contaminada en otros países, durante el periodo de máximo riesgo.

-¿Cree que las últimas medidas adoptadas por el Ministerio de Agricultura son suficientes?
-Creo que van a mejorar un sistema que ya de por sí ha demostrado sus bondades.

-El Ministerio propone realizar cerca de 300.000 tests anuales a vacas antes de que pasen a la cadena alimenticia. ¿Cómo lo hará?
-Le pondré un ejemplo: supongamos una comunidad como Castilla-La Mancha donde se harán unos 25.000 tests. Antes tiene que haberse creado un laboratorio local preparado para recibir los cerebros, desde el matadero o desde las granjas en el caso de animales muertos antes de llegar al matadero. Se tomarán de la zona de la médula oblongada del cerebro del animal muerto (llamada obex) medio gramo de material fresco para hacer el test rápido in situ. Otro trozo se introducirá en formol al 10 por 100. Si ambos obtienen resultado negativo en su test, se acaba el proceso y esa vaca puede comercializarse. Si el resultado es positivo o dudoso, se inmoviliza la vaca y nos mandan la muestra en formol para que la analicemos nosotros.

-¿Qué tipo de test se hace aquí?
-La técnica se llama inmunobloting. Se trata de una prueba fabricada en Suiza que cuesta unas 4.000 pesetas. Si se le añaden los costes de mano de obra, manipulación, etcétera, cada test puede salir por 8.000 pesetas.

-En algunos medios se ha publicado que el Laboratorio Nacional de Referencia que usted dirige carece de las medidas de seguridad necesarias para evitar contaminaciones...
-Manipulamos todos los cerebros dentro de una campana de seguridad de flujo laminar. Todo está bajo control. Las informaciones que han aparecido sobre la falta de seguridad no son ciertas.

-¿Qué tipos de cerebros investigan aquí?
-Aquí nos llegan varias docenas de muestras cada semana procedentes de cerebros de oveja, cabra y vaca. En el caso de las vacas, se trata de animales que tienen síntomas sospechosos de enfermedad nerviosa o que han sufrido alguna patología progresiva. También nos llegan muestras de vacas de procedencia extranjera.

-Y fue así como se detectó el primer caso de vaca loca, procedente de Galicia.
-La historia fue la siguiente: Yo recibí el primer caso sospechoso a principios de octubre o finales de septiembre. Ya el perfil lesional me pareció dudoso, muy poco claro. Hicimos la inmunocitoquímica para detectar el prión en el propio tejido mediante un anticuerpo monoclonal y el resultado no fue concluyente. Aparecía una posibilidad de presencia de prión pero no muy intensa. Tuvimos que cambiar de protocolo, y aun así no obtuvimos una muestra concluyente.

-Y decidió no hacerlo público...
-Hombre, claro. Estábamos ante la posibilidad de declarar el primer caso diagnosticado en España, había que andar con mucha cautela. Por eso decidí acudir a mis colegas europeos. En concreto, encargué una prueba a un laboratorio británico, ya que ése es el país con más experiencia en el mal. Tampoco fueron capaces de decirme nada. Así que informamos a las autoridades españolas de que nuestro diagnóstico no era concluyente.

-Y, oficialmente, en España seguía sin haber vacas locas.
-Sí. Pero en ese lapso de tiempo llegó otro caso al laboratorio. Y esta vez se trataba de un perfil lesional de libro y una reacción de la PRP patológica (el prión) clarísima. No había duda: era una vaca loca.

-De todos modos, parece que el tiempo que pasa entre la recepción del primer caso y la comunicación pública de que en España se ha encontrado una vaca enferma es bastante largo.
-En los casos dudosos, sí. Hay que confirmar muy bien los datos antes de lanzar la voz de alarma. En los casos claros, la reacción de las autoridades debe ser casi inmediata. Y he de decir que el Ministerio de Agricultura ha actuado con grandes reflejos.

-¿Y en esos casos dudosos, qué se hace con los animales de la misma cabaña?
-Toda la cabaña se inmoviliza. El animal sospechoso es eliminado y no pasa a la cadena alimenticia. El resto de su familia debe esperar acontecimientos sin poder comercializarse ningún producto derivado de ella. Este proceso no debe tardar más de dos o tres días.

-¿Y es posible analizar y tomar medidas en tan poco tiempo?
-Es posible hacerlo. Cuando se juntan demasiados análisis damos prioridad a los animales que están esperando su carne en el matadero para ser consumida y dejamos en la cola a los animales muertos en la granja o en el campo y que no van a llegar al consumidor de ninguna manera.

-El Ministerio de Agricultura ha asumido el liderazgo en la gestión de esta crisis. ¿No cree que esa labor le correspondería al de Sanidad?
-Creo que es un tema de los dos ministerios y que ambos deben actuar al mismo nivel. Curiosamente, la primera legislación al respecto la elaboró el Ministerio de Sanidad en el 96. Pero, después, el programa se localizó en Agricultura.

-Desde el Ministerio de Sanidad se dijo que la carne barata es más peligrosa que la carne cara.
-El precio de la carne no debe ser un factor a tener en cuenta. El coste depende, por ejemplo, de la pieza muscular elegida. Todas las partes del músculo son idénticas a efectos de infectividad.

-España parece una isla geográfica, un territorio rodeado de países contaminados que, por algún motivo, ha quedado mejor protegido.
-Los casos de Francia y Portugal están claramente relacionados con la importación de harinas de carne y huesos de Gran Bretaña. En España se ha importado un número de toneladas mucho menor y, además, un porcentaje muy pequeño de ellas procede de Gran Bretaña. Aquí se han empleado más harinas de procedencia vegetal, lo que nos ha permitido proteger mejor a la población vacuna. Lo único que falta saber es hasta qué punto nuestras vacas están libres del mal.

-¿Podemos estar seguros de saber cómo se transmite el mal?
-A pesar de todo lo que hemos avanzado, no se tiene todavía un conocimiento en profundidad del modo en el que se han contaminado todas las vacas en el Reino Unido. Pero lo que sí parece es que tiene que ver mucho con la alimentación. La hipótesis más probable es que se haya cambiado el sistema de tratamiento de las plantas recicladoras de materiales de cadáveres.
La vía congénita no está plenamente demostrada en vacas, pero sí en ovejas.

-¿Y se tiene certeza sobre las partes de la vaca que son infecciosas?
-Los documentos oficiales internacionales consideran infecciosos el encéfalo, la médula espinal, los ojos, los ganglios de la raíz dorsal, los ganglios del nervio trigémino, el ileon y las amígdalas. En las ovejas y cabras, además es infeccioso el bazo.
Es decir, en términos prácticos si eliminas el encéfalo, la médula espinal, los ojos, los ganglios y las raíces dorsales estás eliminando más del 98 por 100 del peligro.

-¿Y qué pasa con el 2 por 100 restante?
-Creo que hay otras partes de la vaca que no están contenidas aquí y cuyo poder infectante no se conoce bien.

-¿Eso quiere decir que la mayoría de las personas afectadas en Europa han comido vísceras?
-Yo creo que no se sabe bien. ¡Si incluso dicen que hay personas enfermas que se declaran vegetarianas! Es cierto que el consumo de esas vísceras es muy raro. ¿Pero no cree que es posible que hayan sido mezcladas con otros alimentos?

-Con tal grado de incertidumbre, ¿cree que la ciencia puede consolar al consumidor?
-Si en algún modo mi trabajo puede contribuir a tranquilizar a la gente, lo haré con gusto. Pero, sinceramente, cuando acudo a las peticiones de los medios de comunicación voy con el convencimiento interno de que hay algunas cosas a las que la ciencia no puede dar respuesta. Por ejemplo, existen zonas del organismo de las vacas que todavía no se sabe si son infectivas.

-¿Qué se sabe de otras vías de transmisión? ¿Por ejemplo, las transfusiones de sangre?
-Hasta ahora en el mundo animal no se ha demostrado que la sangre sea peligrosa. Hay un trabajo reciente publicado en The Lancet que ha causado mucho revuelo porque afirmaba que los priones podrían transmitirse por la sangre.

-¿Y le parece poco?
-Pues le diré que el día en que se publicó ese artículo estábamos reunidos veinte expertos europeos en Bruselas discutiendo el caso de la enfermedad en la oveja. Todos estaban muy indignados. Algunos de ellos incluso dejaron caer la opinión de que The Lancet estaba perdiendo prestigio y que empezaba a parecerse a un tabloide. En ese trabajo sobre la sangre había demasiados puntos débiles como para ser definitivo. Creo que puede decirse que en el mundo animal no está demostrado que la sangre sea infectiva. Y eso es fundamental, porque si aceptamos que la sangre contamina, el escenario cambia por completo.

-¿Por qué?
-Porque entonces cualquier parte del cuerpo está contaminada.

-Pero permítame que insista. ¿Podemos decir que la sangre no es una amenaza o simplemente que todavía no se sabe si lo es?
-Hasta ahora los experimentos que se han hecho no demuestran infectividad. En el futuro no puedo poner la mano en el fuego, pero con los datos que tenemos hoy, no hay peligro.

-Aun así, hay países que han prohibido la exportación de todo tipo de carne basándose en este riesgo. Incluso de carne española.
-Pues no sé por qué razón. Hoy por hoy, la ciencia no justifica esa medida.

-También se han retirado ciertas vacunas en el Reino Unido.
-Algunas vacunas se hacen con células o materiales fetales y embrionarios de bovino, de ave o de otros animales. Pero el uso de bovino está prohibido desde hace tiempo para usos cosméticos y farmacéuticos.

-Se ha hablado también, desde la Asociación del Defensor del Paciente, de una posible variante del Creutzfeldt-Jakob relacionada con el uso de algún radiofármaco...
-De verdad tengo muchas dudas de que eso sea cierto. Más bien creo que se trata de otra enfermedad y en todo caso, un Creutzfeldt-Jakob clásico, pero no transmisible.

-¿Qué otros priones hay en la naturaleza, además de los de la vaca?
-Los hay en las ovejas (hasta más de 20 estirpes), en los visones, en los felinos, en alces y ciervos salvajes de Estados Unidos y, por supuesto, en las personas.

-¿Todos están relacionados con las encefalopatías?
-Sí, no conozco que existan priones relacionados con otras enfermedades. Su estrategia siempre es, sea cual sea su procedencia, alojarse en el cerebro.

-¿Hay algún animal inmune?
-Conocemos un tipo de ovejas con un genotipo resistente. Son animales cuyos genes les protegen de por vida contra el mal, aunque sean infectados. En ellos, la progresión del prión es tan lenta que no llegan a padecer la encefalopatía.

-Eso podría ser útil para el tratamiento de la enfermedad.
-Sin duda. Estoy convencido de que las posibilidades de tratamiento en humanos llegarán por la utilización de fármacos que ralenticen la progresión del prión.

-¿Para eso falta mucho, verdad?
-Bueno, no se crea... No hay cosa que progrese tan rápidamente como un científico con dinero. En este momento hay 35 proyectos de investigación en Europa dedicados en exclusiva a investigar con priones. Creo que, con medios suficientes, en algunos de ellos puede saltar la sorpresa.


Jorge Alcalde

 

Esta entrevista fue publicada en enero de 2001, en el número 236 de MUY Interesante.

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