Jazz y rap, dos estilos que necesitan un cerebro improvisador

Si en el mundo musical hay estilos que destacan por su improvisación esos son el jazz y el rap. Nos imaginamos a una banda de jazz en la que aparentemente cada uno va por su lado y, sin embargo, producen un sonido que los oídos un poco más expertos experimentan como armónico. A otro nivel encontramos los cantantes de rap, que improvisan letras más deprisa de lo que somos capaces de procesar y nos preguntamos cómo son capaces de hacerlo. Sabemos que la música estimula nuestro cerebro y lo beneficia de distintas fomas, pero ¿cómo es el cerebro de un buen improvisador musical?

 

Roger E. Beaty, de la Universidad del Norte de Carolina en Greensboro (Estados Unidos) ha revisado los trabajos científicos más recientes y ha encontrado que ciertamente para poder improvisar en la música necesitan activarse diferentes estructuras en el cerebro.

 

El resumen de las investigaciones revisadas se ha publicado recientemente en Neuroscience and Biobehavioral Reviews (2015), donde Beaty expone los conocimientos disponibles acerca de las relaciones entre la improvisación y otros procesos cognitivos más generales, así como sobre el papel que juegan la experiencia o el hecho de colaborar con otros músicos en la improvisación.

 

De forma más concreta, los estudios que han utilizado imágenes de resonancia mangética funcional han mostrado la relevancia de diferentes estructuras localizadas en áreas prefrontales del cerebro. Entre ellas destacarían el área motora suplementaria, la corteza prefrontal medial y dorsolateral, el giro frontal inferior y la corteza premotora dorsal. Según explica el autor de la revisión, parece que procesos mentales como el control cognitivo o la planificación motora podrían ser favorecedores de un comportamiento menos restrictivo en lo musical. Además, parece que la red neuronal por defecto podría tener cierto papel como parte de los procesos mentales espontáneos.

 

¿Cuál es el papel de la experiencia? Según los hallazgos, los músicos con más experiencia podrían dedicar parte de sus recursos de procesamiento a la improvisación,  creando nuevas secuencias musicales y no empleándolos de forma masiva en el acto musical en sí mismo.

 

No hace falta que te vuelvas un cantante de rap, pero sí puedes conseguir tener un cerebro más creativo y capaz de improvisar si entrenas tus capacidades cognitivas. No improvises tu salud cerebral.

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

 

Etiquetas: músicaneurociencia

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS