¿Se puede hacer surf en un río?

En algunos cursos fluviales, como el Vivoral, en el sur de Venezuela, aparecen de forma natural olas estáticas que permiten la práctica del surf. En 2006, el venezolano Gerhard Weil permaneció 47 minutos sobre su tabla en ese mismo río. Algo parecido ocurre en el Eisbach de Múnich, donde se produce una onda permanente de un metro que es aprovechada por los entusiastas de este deporte desde 1972.
A principios del pasado julio, el Ayuntamiento de Leioa, en Vizcaya, planteó ir un paso más allá: construir una piscina de olas artificiales de tres metros de altura. El proyecto podría ser una realidad en 2010.

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