Fijar la mirada puede volvernos momentáneamente sordos

Cuando nos concentramos en una tarea que exige mantener una gran atención visual, podemos dejar de percibir durante un instante algunos estímulos sonoros.

Así lo indica un equipo de investigadoras de la University College de Londres (UCL) en un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience, en el que, en esencia, sugieren que el oído y la vista comparten algunos mecanismos neurales. Para determinarlo, monitorizaron en tiempo real las áreas del cerebro que se activaban en un grupo de voluntarios cuando se les pedía que llevasen a cabo un cometido en el que debían emplear mayormente su capacidad visual. De ese modo, observaron que en esos momentos su respuesta al sonido se reducía significativamente.

 

"Cuando se trataba de una prueba especialmente exigente, muchos no lograban detectar los estímulos sonoros incluso aunque estos les resultaran perfectamente audibles en otras circunstancias", explica Maria Chait, una de las coautoras del trabajo, del Instituto del Oído de la citada institución británica. "Las pruebas que efectuamos muestran que a veces las personas no solo ignoran o filtran los sonidos, sino que ni siquiera los escuchan", recalca esta experta en neurociencia cognitiva.

 

Aunque los científicos conocen la existencia de este fenómeno desde hace tiempo, el estudio por magnetoencefalografía realizado por las científicas de la UCL ha permitido conocer que se origina en las primeras fases del proceso auditivo. "Nos encontramos a diario con este tipo de situaciones", señala Nilli Lavie, otra de las firmantes del ensayo. Según indica esta profesora de la UCL, "este tipo de sordera puede darse cuando, por ejemplo, nos dirigimos a alguien que está muy concentrado en un libro o un videojuego y no nos responde. Ello no significa que nos esté ignorando.

 

Podría suceder, sencillamente, que no nos haya escuchado". Lo mismo ocurre cuando estamos leyendo algo en el teléfono móvil mientras esperamos en una parada a que llegue el autobús o cruzamos una carretera. "En ese caso, es probable que ni siquiera escuchemos cómo se aproximan los vehículos. Quizá percibamos algo muy ruidoso, como las sirenas de una ambulancia, pero no el motor del coche que pasa justo en ese momento", afirma Lavie.  

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