Evita que tu relación termine al volver de vacaciones

Según datos del Instituto Español de Estadística, el mes que eligen las parejas con mayor frecuencia para llevar adelante su decisión de terminar con la relación es septiembre, con ligeros repuntes después de la Navidad y en vacaciones de Semana Santa.

Cuando llegan las vacaciones abandonamos todas nuestras actividades habituales: es momento de gratificaciones y recompensas, pero a la vez es una época en la que la pareja ha de compartir mucho más tiempo y espacio, con lo que es importante saber adaptarse, por ambas partes, a esa nueva situación. El pasar más tiempo con la pareja no es condición necesaria, ni suficiente, para que la relación se destruya, pero el cambio en las rutinas y las situaciones nuevas pueden hacer salir a la luz diferencias y conflictos que permanecían más o menos ocultos o ignorados.

Una vez finalizadas las vacaciones llega el tiempo del análisis y valoración de la experiencia. Si en la pareja hemos visto posibles defectos, de los que éramos ignorantes con anterioridad, será necesario considerar de qué forma son, para nosotros, líneas que estamos dispuestos o no a negociar. Es fundamental el diálogo y la comunicación constructiva, haciendo ver lo que nosotros interpretamos como aspectos a mejorar por parte de nuestra pareja para que nos dé su visión y opinión al respecto.

Algo que también debemos tener en cuenta que debemos aceptar a la otra persona y a todos sus valores, tanto positivos como negativos. Como línea de actuación sugeriría:

 



- Elegir un momento en el que ambos miembros estén emocionalmente relajados.
- Valorar individualmente, en una escala de 0 a 10, la idea que se tenía previa a la experiencia vacacional, y la calificación posterior una vez vivida dicha experiencia, donde 0 sería la visión más negativa y 10 la más positiva. Esto nos dará una medición personal de la interpretación del período vacacional compartido.
- Indicar aspectos positivos de lo que ha sido la experiencia, y posteriormente indicar explícita y justificadamente nuestra contrariedad, sin que queden dudas para otra posible interpretación de las palabras.
- Explicar claramente que lo que se expone es un punto de vista personal sobre una conducta concreta, no sobre la persona.
- Hacer ver a la otra persona que el humano es falible, que se equivoca, y eso es extensible tanto a uno como al otro miembro.

Sebastián Mera, miembro de Saluspot y psicólogo en el Gabinete Psicológico Sebastián Mera.

Etiquetas: parejapsicologíaverano

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