Entrenar con un ábaco puede cambiar tu cerebro

Los últimos estudios científicos confirman la eficacia de este sistema de cálculo tradicional.

La cuestión de la plasticidad cerebral está de moda en el ámbito de la investigación científica. El objetivo de muchos trabajos es averiguar cómo se modifica nuestro cerebro cuando lo entrenamos a través de determinadas actividades o tareas. Estos cambios pueden referirse tanto a la estructura cerebral como a la forma habitual de funcionar de las diversas áreas del cerebro.

Uno de los trabajos recientemente publicado en la revista Neural Plasticity (2016) revisa los hallazgos más relevantes en cuanto a los efectos neurales que puede tener practicar con el ábaco. El ábaco es un sistema de cálculo tradicional que se usa desde hace cientos de años y a través del cual podemos ejecutar operaciones aritméticas como sumas, restas, multiplicaciones, divisiones e incluso raíces. En algunos países su uso está más extendido entre la población y en otros está encontrando adeptos. Pero, ¿tiene algún efecto sobre nuestro cerebro el uso continuado del ábaco? Yongxin Li, del Southern Medical University en China, y sus colaboradores repasan en su artículo los conocimientos que se han adquirido hasta el momento sobre este asunto.

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Entre los hallazgos más relevantes encontramos que:


- Los estudios que se llevaron a cabo utilizando diferentes actividades y test cognitivos mostraron que el grupo de personas con más experiencia en el cálculo con ábaco activaban más su hemisferio derecho en tareas de cálculo mental, mientras que el grupo de participantes sin experiencia con el ábaco utilizaba más el lado izquierdo del cerebro. Años más tarde, otros estudios con técnicas de resonancia magnética cerebral corroboraron estos datos.

- De forma interesante, entrenar con el ábaco parece que produjo un efecto en otras funciones cognitivas como la inteligencia general y la memoria, lo que se conoce como 'transferencia'.


- Usando técnicas de imagen como la tomografía por emisión de positrones se observa que, cuando se les pone ante una tarea de cálculo mental, el cerebro de personas con gran manejo del ábaco activa de forma importante la red visoespacial en la que participan áreas fronto-parietales del cerebro. Sin embargo, cuando se trata de los no expertos en ábaco, se activan otras áreas diferentes, como el área de Broca, implicada en la memoria de trabajo verbal.


- Por último y más recientemente, otros estudios han hallado que el entrenamiento con el ábaco produce en los niños cambios tanto en la sustancia gris del giro frontal izquierdo, como en la sustancia blanca cerebral, que parece conservar una mejor integridad en el grupo de entrenamiento.


Sigue resultando asombroso que practicar habitualmente una sola tarea como el ábaco produzca tantos cambios a nivel cerebral y de rendimiento en test. Sería interesante averiguar si entrenar diferentes funciones cognitivas puede resultar incluso más eficaz en este sentido. La ciencia hace progresos lentos sobre estas cuestiones, pero quizá no sea mala idea ir ejercitando nuestras capacidades mentales y fomentar así la plasticidad cerebral de la que disponemos.


Marisa Fernández Sánchez, Senior Neuropsychologist, Unobrain

Etiquetas: cerebrocerebro humanomatemáticasneuronas

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