Enseñar música e idiomas, cuanto antes mejor

Que de pequeños todo se aprende mejor y más rápido es algo que estamos acostumbrados a oír, pero la verdad es que la forma en la que pasa en el cerebro de los pequeños es rápida y duradera.

Nos lo han demostrado Sylvain Moreno y Yunjo Lee, de la Universidad de York, en un estudio realizado con 36 niños de 4 a 6 años de edad a los que proporcionaron un breve entrenamiento  en música y también en un segundo idioma (nociones de Francés). Estos investigadores realizaron el experimento con niños que estaban en un campamento de verano.

 

A la mitad de los niños se les dio clases de música y a la otra mitad clases de Francés durante ese tiempo, una hora al día de lunes a viernes durante 4 semanas. Tanto antes del entrenamiento como inmediatamente después, los niños realizaron una prueba por ordenador mientras se recogía la actividad eléctrica de sus cerebros con la electroencefalografía.

 

En las tareas propuestas, se les presentaban dos fonemas (sonidos) franceses o dos notas musicales respectivamente, uno de ellos frecuente y otro menos frecuente. Este mismo procedimiento volvía a repetirse un año después para ver si los cambios que pudieran darse, se conservarían en el tiempo.

 

Los resultados, publicados en la revista Child Development (2015), mostraron como ambos tipos de entrenamiento breve ocasionaron cambios en el funcionamiento cerebral de los niños. Para empezar, se encontró que los niños del grupo de idiomas fueron capaces de discriminar más rápido los fonemas poco frecuentes, así como los del grupo de música lo hicieron con las notas musicales, mostrando así una mejor habilidad para procesar información relevante y suprimir la irrelevante.

 

Además, el entrenamiento tuvo un efecto positivo general, independiente de su modalidad, ya que los niños de ambos grupos también mostraron cambios cuando realizaron la tarea para la que no habían sido entrenados. Ello demostraría que existe algún tipo de transferencia entre el entrenamiento musical y el de los idiomas.

 

Para terminar, y de forma un tanto sorprendente, cuando se les volvió a evaluar después de un año, los investigadores encontraron que los cambios cerebrales hallados tras el entrenamiento aún se mantenían aunque algo atenuados. Parece que con un poco de entrenamiento en la infancia, la música y los idiomas pueden ocasionar cambios cerebrales positivos y duraderos. Y aunque nos pille más mayores, nunca es tarde si la dicha es buena. Aprender siempre es bueno porque estimula nuestro cerebro.

 

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

 

 

Etiquetas: cerebrocuriosidadessalud

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS