El salvado de arroz ayuda a tu corazón

En el salvado de arroz están presentes un montón de compuestos beneficiosos para el organismo.

Si bien en los últimos años hemos oído hablar mucho sobre el salvado de avena o de trigo, poco se sabe sobre el salvado de arroz. El salvado está formado por las capas más externas del grano, concretamente el pericarpio, testa y aleurona, que son eliminadas en el proceso de refinado del arroz blanco para el consumo humano. Aunque el salvado de arroz se está introduciendo lentamente en el mercado español, hace años que es muy popular en países asiáticos o en Norteamérica en muchas presentaciones que van desde aceite a harinas que se usan como ingredientes de recetas tradicionales.

Pero, ¿qué lo hace tan interesante para la salud? En el salvado de arroz están presentes de forma natural una multitud de sustancias funcionales en gran cantidad tales como el ácido ferúlico, una mezcla de moléculas llamada gamma oryzanol, la vitamina E, fitosteroles o ácidos grasos poliinsaturados, entre otros. Estas moléculas tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, hipolipemiantes y antidiabéticas cuando son consumidas en pequeñas cantidades de forma frecuente.

Desde el Departamento de Farmacología de la Facultad de Farmacia de Sevilla, el grupo de "Farmacología Cardiovascular" lleva años trabajando para descubrir las propiedades beneficiosas del salvado de arroz para la salud cardiovascular. Concretamente, los estudios se centran en un extracto enzimático de salvado de arroz, que suma ventajas adicionales a las anteriormente mencionadas, dado que los compuestos activos se encuentran en una mayor concentración y además éstos se protegen frente al enranciamiento, que es característico en otros preparados.

Los estudios de este grupo de investigación se han desarrollado en modelos genéticos de roedores con tendencia a la obesidad e hipertensión o al desarrollo de aterosclerosis debido al acumulo de colesterol en sangre. La suplementación de la dieta de estos animales con el extracto consiguió prevenir el incremento excesivo de peso y el desarrollo de hipertensión, así como mejorar el perfil lipídico, la resistencia a la insulina, la función vascular y el desarrollo de aterosclerosis. Además, se observó una mejora global en el estado proinflamatorio y de estrés oxidativo, las cuales son piezas clave que aceleran el inicio y desarrollo de cualquier patología del sistema cardiovascular.

Hasta el momento, solo se dispone de estudios en modelos animales, pero dado que la cantidad que un humano tendría que consumir para conseguir estos beneficios sería de entre 5 y 25 gramos al día (que aportan las mismas calorías que un bol pequeño de cereales de desayuno), el siguiente paso sería reproducir estos resultados en humanos.

 

Cristina Pérez Ternero es investigadora en el Departamento de Farmacología, Facultad de Farmacia, Universidad de Sevilla. Artículo escrito en colaboración con la UCC+i de la Universidad de Sevilla

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