El maltrato infantil influye en el reconocimiento de emociones

Los efectos que la violencia, la negligencia afectiva y otras formas de maltratar pueden tener sobre los niños son una cuestión de máximo interés.

Se han llevado a cabo múltiples trabajos de investigación sobre cómo los niños se ven afectados a nivel psicológico. Uno de esos trabajos ha sido publicado muy recientemente en la revista Plos ONE (2015) y tiene que ver con la forma en que los pequeños que han sido víctima de malos tratos perciben e interpretan las emociones que otros expresan en sus rostros.

 

Un grupo de investigadores italianos en colaboración con el Ravera Children Rehabilitaton Centre de Freetown en Sierra Leona, ha realizado un experimento en el que han participado un grupo de chicos de la calle y un grupo de chavales de control, igualados en edad.

 

La tarea a realizar por todos era la de decidir qué emoción expresaban una serie de caras de personas presentadas en unas imágenes. Se tomó como medida de ‘sesgo de reconocimiento’ la tendencia a atribuir en exceso la emoción de ira a los rostros que en realidad expresaban otras emociones negativas como el asco o el miedo. Los investigadores tomaron además medidas de la tasa cardiaca de los participantes como una respuesta fisiológica relacionada con el estrés.

 

Los resultados mostraron que el grupo de chicos de la calle que habían recibido maltrato mostraba una tendencia a etiquetar las emociones de los rostros como ‘ira’, y que ese sesgo se relacionaba con la tasa cardiaca de los individuos. Curiosamente, esa misma tendencia a interpretar las emociones como ‘enfado’ se observó también en el grupo de chavales de control, aunque mucho menos intensamente.

 

Los autores del estudio plantean la posibilidad de que el haber sufrido maltrato pueda actuar como un amplificador de una tendencia natural a etiquetar los rostros emocionales como ‘enfadados’ en tareas de elección forzosa. Más allá, lo tomarían como una evidencia a favor de la teoría que postula que este sesgo sería un mecanismo adaptativo que hace que las víctimas del maltrato orienten su atención hacia la información social del entorno.

 

Sería interesante averiguar si estas consecuencias pueden cambiarse o revertirse y de qué forma. Quizá nuevas investigaciones arrojen luz sobre estas cuestiones y así pueda ayudarse a las víctimas de maltrato.

 

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

Etiquetas: niñossalud

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