El cerebro de Neymar es más eficiente en el control de sus pies

Darle patadas a un balón durante muchos años puede convertirte en un gran goleador o puede lograr que tengas unas piernas totalmente en forma. Pero las consecuencias de este hábito practicado con regularidad y dedicación van mucho más allá.

 

Ahora sabemos que jugar al fútbol también moldea el cerebro y modifica el modo en el que funciona. Eiichi Naito y Satoshi Hirose, dos investigadores japoneses, han conseguido demostrarlo en un estudio en el que participó nada menos que el popular futbolista brasileño Neymar da Silva Santos Junior.

 

El resultado de esta investigación se ha publicado recientemente en la revista Frontiers in Human Neuroscience (2014), y viene a decir que tantos años de entrenamiento han hecho que el cerebro de Neymar sea muy eficiente a la hora de controlar los movimientos de su pie.


En el experimento participaron otros tres jugadores profesionales de equipos de Segunda División de la Liga Española de futbol, dos nadadores de competición profesional y un futbolista amateur. A todos ellos se les realizaron resonancias magnéticas funcionales mientras se les pedía que movieran el pie derecho en determinados momentos, alternando el movimiento rotatorio del tobillo a derecha e izquierda. Todos los movimientos del pie de los participantes se grabaron en video.

 

Los resultados mostraron que en todos ellos se activaban las áreas motoras del pie en la pared medial del hemisferio cerebral izquierdo que se encarga de esa función. Comparados con los nadadores o con el futbolista aficionado, los jugadores de futbol profesional tenían menos actividad y en un área más pequeña de esa pared medial izquierda.

 

Lo significativo es que en el caso de Neymar esto fue mucho más marcado, mostrando una activación de dichas áreas menor incluso que la del resto de futbolistas. Los autores plantean que Neymar podría ser capaz de controlar mejor el balón por el hecho de disponer de más recursos neurales que no se utilizarían en la ejecución del propio acto motor.

 

Estos cambios podrían ser, según los investigadores, un reflejo a nivel cerebral del entrenamiento prolongado en una habilidad como el manejo del balón, basado en la capacidad de plasticidad cerebral dependiente de la práctica. Y es que sabemos que con el entrenamiento adecuado cualquiera puede lograr un cerebro más eficiente tanto en el deporte como en otras habilidades.

 

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

Etiquetas: actividad cerebralcerebrosalud

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