Cotillas de 5 años

Los niños de esta edad ya conocen las ventajas sociales del chismorreo.

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Ser cotilla (un poco) no debería hacerte sentir mal. Diversos estudios de psicólogos y antropólogos han demostrado la importancia de compartir chismorreos para fortalecer los vínculos emocionales y sociales, e incluso para unir a perfectos extraños contra los acosadores. Es una forma de comunicación que ayuda a la supervivencia y que, según una reciente investigación, podría comenzar a edades tan tempranas como los cinco años. 

Un experimento dirigido por Jan M. Engelmann, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania), ha hallado que los niños de esa edad ya usan el cotilleo para fijar la reputación de los demás e identificar a posibles cooperadores, tramposos y abusones.    

 

Engelmann y sus colegas propusieron un juego con dos marionetas a varias docenas de niños de 3 y 5 años. Un crío debía entregar cuatro fichas a uno de los títeres, o recibirlas de este. Una de las marionetas seguía siempre las normas, pero la otra engañaba al niño y le daba fichas de más o de menos. Tras retirar los muñecos, los investigadores hacían pasar a un segundo niño al cuarto y grababan los comentarios que le hacía el chaval que acababa de pasar la prueba. 

Solo el 23 % de los chiquillos de 3 años que le decían algo a su compañero comentaba algo del comportamiento del muñeco, información que le habría resultado útil al segundo niño para decidir con qué marioneta jugar. Las cosas cambiaban con los participantes de 5 años. El 44 % de estos avisaban de que uno de los títeres era un falso, incluso cuando les daba más fichas de las estipuladas.

Se ha estudiado muy poco el cotilleo como herramienta social entre los niños menores de 10 años, pero esta investigación confirma que los críos conocen su utilidad desde antes de lo que se suponía.  

Etiquetas: niñospsicología

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