Convencerte de que cometiste un crimen imaginario es fácil

“Sí, fui yo”. Lo hemos visto en las películas: un sospechoso es acosado por la policía hasta que llega a confesar un crimen que no ha cometido.

 

Pero, como ha demostrado un equipo de psicólogos en un estudio del que se hace eco la revista Psychological Science, no hace falta presionar de ese modo para que ocurra: cualquiera puede fabricar falsos recuerdos de haber delinquido después de una charla hábilmente dirigida a tal fin.

 

Los investigadores lo consiguieron con el siguiente método. Tras identificar a 60 estudiantes universitarios sin antecedentes penales, contactaron con las personas que estaban a su cargo cuando tenían entre 11 y 14 años para reunir detalles sobre su vida de entonces. Luego mantuvieron tres entrevistas de 45 minutos con los estudiantes en las que entremezclaron datos reales de su pasado con falsos hechos delictivos.

 

El resultado fue sorprendente: de los 30 participantes a los que se indujo pseudorrecuerdos criminales, 21 (es decir, el 71%) estaban convencidos de que realmente eran “culpables”, y aportaron detalles específicos del suceso. 11 de ellos incluso recordaban nítidamente haber cometido un asalto con armas. Al resto de los voluntarios se les hizo creer que habían sufrido algún contratiempo personal (como un accidente, el ataque de un perro o una pérdida de dinero) con similares resultados: el 76,7% “se lo tragó”.

 

Los expertos esperan que su estudio sea tomado en cuenta no solo por los policías, jueces o abogados que intervienen en casos delictivos, sino también por terapeutas y otros profesionales cuyo trabajo se basa en realizar entrevistas.

 

 

 

Etiquetas: cerebrocienciapsicología

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