¿Cómo afecta la luz solar al funcionamiento cognitivo?

Además de ponernos morenitos, la luz solar ejerce otras influencias sobre nosotros. Uno de sus efectos fisiológicos tiene que ver con la vitamina D, cuyos niveles en sangre dependen básicamente de la luz solar y, de forma menos importante, de la nutrición. La piel expuesta a luz ultravioleta produce vitamina D3, que luego es transformada por el hígado y el riñón.  La vitamina D es importante para los huesos, se ha estudiado su papel en la depresión y se la ha relacionado también con las funciones cognitivas.
Investigando en estas cuestiones, Shia T. Kent y sus colaboradores (2013) han encontrado cierta relación entre la exposición al sol y el funcionamiento mental, tal como publican en el International Journal of Biometeorology. En su investigación utilizaron medidas de tiempo de exposición a luz solar y temperatura ambiente de suelo y proporcionadas vía satélite. Los datos sobre el estado cognitivo de los 19.896 participantes se obtuvieron del estudio longitudinal REGARDS (REasons for Geographic and Racial Differences in Stroke) realizado en 48 de los estados norteamericanos.
Los resultados de su trabajo mostraron que el grado de exposición al sol en el último año se relacionó con el nivel de declive cognitivo de los participantes, incluso tras controlar los efectos de otras variables como la edad. Aquellas personas que tuvieron mayores niveles de radiación solar tenían una menor probabilidad de incidencia de deterioro en sus funciones cognitivas. Esta relación era aún más fuerte para varones jóvenes que habían vivido bajo temperaturas más altas. Los autores proponen que éste dato podría explicarse por el hecho de que esas personas pasaran más tiempo al aire libre durante el año anterior al estudio.
Según Kent y su equipo,  el efecto de la luz solar sobre la salud del cerebro podría explicarse a través de dos vías. Una de ellas se refiere al metabolismo de la vitamina D, ya que algunos estudios recientes encuentran mejor funcionamiento cognitivo asociados a mayores niveles de esta vitamina. En el cerebro existen receptores para la vitamina D y se ha planteado que ésta podría actuar como un factor neuroprotector.  La otra vía tiene que ver con la regulación de los ritmos circadianos por el hipotálamo, una estructura cerebral que controla los niveles de serotonina y melatonina, sustancias que también participan en la función mental. Los autores afirmaron, no obstante, que las investigaciones en este tema son aún muy escasas.
Sea como sea, y con precaución para no quemarse, un poco de sol parece más que recomendable para mantener la salud física y mental. Y por si acaso, mejor si mientras tomamos el sol practicamos un poco de brain training.
Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain


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