Alteraciones intelectuales en las personas con depresión

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La depresión es uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en la actualidad, llegando a tasas de prevalencia en España de hasta el 4 por ciento en la población general, según el estudio ESEMeD de 2006. Esto es especialmente relevante ya que se ha estimado que, en nuestro país, el gasto anual  por casos de depresión asciende a más de 5.000 millones de euros, por lo que se convierte en un problema de índole no solo sanitaria, sino económica y social. Y a todo ello hay que añadirle el hecho de que junto con la depresión suelen aparecer en hasta un 40 por ciento de los casos otros trastornos de ansiedad y consumo de alcohol.

Dentro de los síntomas más conocidos de la depresión encontramos un estado de ánimo caracterizado por la tristeza, la presencia de anhedonia (incapacidad para disfrutar de las cosas), pérdida del apetito, sentimientos de culpa, pensamientos de muerte o suicidio y las conocidas ‘distorsiones cognitivas’, que llevan al paciente depresivo a interpretar la realidad de una forma negativa y poco realista.
Sin embargo, en los últimos años ha aumentado el número de investigaciones destinadas al estudio de los problemas neuropsicológicos presentes en la depresión mayor. Según Hanna Snyder, del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Colorado, la depresión aparece asociada a alteraciones en lo que se denomina ‘funciones ejecutivas’. Estas capacidades son las que nos permiten responder de forma flexible al entorno y tomar decisiones adecuadas dirigidas a la consecución de determinados objetivos, especialmente en situaciones novedosas. Dentro de las mencionadas ‘funciones ejecutivas’ están la capacidad de actualizar la información para centrarnos en la relevante en cada momento, la inhibición de respuestas automáticas (como cuando hay que ajustar la conducta a situaciones nuevas), la memoria de trabajo, que nos permite mantener y manipular distintos datos de forma simultánea (como al leer un libro), la habilidad para planificar una actividad y la fluidez verbal (como la capacidad para generar palabras que empiezan por una determinada letra). Según concluye Snyder, los pacientes con depresión mayor mostrarían alteraciones significativas en todas ellas, aunque el grado de severidad de la depresión, así como el tipo y cantidad de medicación tienen un papel importante en dichas alteraciones cognitivas.

¿Por qué tratar los fallos en ‘funciones ejecutivas’?

Dentro de los tratamientos convencionales para la depresión encontramos los fármacos antidepresivos y la psicoterapia, que se dirigen a modificar tanto el estado anímico como el patrón de pensamiento del paciente. Sin embargo, pocas son las intervenciones destinadas a trabajar las alteraciones neuropsicológicas en la depresión, a pesar de que se ha descrito que  estos fallos en el funcionamiento intelectual podrían mantenerse incluso cuando la depresión ya ha remitido.
Las funciones ejecutivas tienen un papel importante en multitud de actividades diarias, e incluso pueden resultar fundamentales a la hora de beneficiarse de intervenciones psicoterapéuticas que necesitan que el paciente sea capaz de mantener distintas ideas en su mente, de ser flexible en sus ideas y de enfrentarse con éxito a las demandas de la vida cotidiana. Por todo ello parece interesante desarrollar programas de entrenamiento que ayuden a mejorar estas habilidades cognitivas, y que preparen a los pacientes para sacar el mayor provecho a sus terapias y a sus vidas.


Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain.

Etiquetas: depresiónpsicologíasalud

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