5 falsos mitos sobre el desarrollo de los niños

El azúcar vuelve a los niños hiperactivos. La creencia popular afirma que un caramelo es capaz de transformar al niño más tranquilo del mundo en un cóctel de nervios. Esta suposición es, sin embargo, del todo falsa,  ya que el azúcar no altera el comportamiento de los menores, siendo tan solo una percepción errónea que se forman los padres a causa de sus prejuicios respecto a las chucherías. Algunos estudios han demostrado que abusar de las golosinas merma nuestra destreza cerebral y favorece el comportamiento violento, pero hasta la fecha ninguno ha vinculado el consumo de dulces con una conducta tendente a la hiperactividad, si bien es cierto que el azúcar proporciona energía de forma instantánea debido a su rápida asimilación por el organismo. 

 

Escuchar a Mozart durante el embarazo hace a los bebés más inteligentes. Completamente falso. Este extendido mito es llevado al extremo por algunos padres que deciden escuchar música clásica a todo volumen para modelar, con total comodidad, las capacidades cognitivas de su futuro retoño, cuando en realidad buena parte de ellas vienen condicionadas por la genética. Hay evidencias de que la música ayuda a calmar a los bebés y de que la interpretación musical desarrolla nuestro intelecto, pero no de que el mero hecho de escuchar a los grandes genios compositores vaya a trasmitirnos su prodigioso intelecto.  

 

Tomar alimentos sólidos hace que el niño duerma mejor. Hay quien aconseja incluir una dosis de cereales en el último biberón de la noche, dado que la comida sólida llena el reducido estómago del bebé y le genera una mayor sensación de sueño. Por desgracia, la vigilia de los padres durante los primeros meses de crianza no tiene tan fácil solución. La introducción temprana de alimentos sólidos en la dieta del niño (antes de los 6 meses según la OMS) ha sido vinculada con un sueño de peor calidad por un estudio de la Facultad de Medicina de Harvard. Se trata por tanto de un falso mito que no evitará que el bebé se despierte cada dos horas.

 

Los cereales son el alimento ideal para los bebés. Aunque suele ser el primer alimento que prueba el bebé después de la leche, no hay razón para optar por los cereales con almidón de arroz antes que por otros alimentos igualmente saludables y más sabrosos como el plátano o el aguacate. A partir de dichos seis meses, el bebé está preparado para ingerir multitud de alimentos como la fruta, la verdura y la carne. Los expertos recomiendan atreverse incluso con los productos  más alergénicos, como los huevos, el pescado, y la soja, ya que, según un comunicado de la Academia Americana de Pediatría, pueden consumirse sin problema a partir de la misma fecha. La leche, los yogures y demás lácteos deben ser sustitutivos de la leche tratada, y los dulces y los aperitivos salados han de retrasarse el máximo posible.

 

Las tazas para bebés causan problemas en el habla. Las tazas entrenadoras para bebés tienen mala fama ya que, supuestamente, limitan la movilidad de la lengua e impiden el normal desarrollo de los músculos faciales necesarios para el habla. No existe sin embargo evidencia científica que respalde esta extendida teoría, aunque un estudio publicado por investigadores británicos en el año 2010 afirmaba que este tipo de reciente si puede contribuir a la aparición de caries en los menores.

 

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