Viajes al espacio de ida y vuelta

Los ingenios que suben al espacio no suelen volver a bajar, o si lo hacen es para quedar destruidos en el proceso. Los transbordadores de la NASA fueron una excepción, pero dado su elevadísimo coste se consideran uno de los grandes fiascos de la astronáutica. Ahora, la Agencia Espacial Europea (ESA) está empeñada en tener su propia nave de ida y vuelta. Para ello, ha sido preciso desarrollar desde su perfil, que debe acomodarse al peculiar comportamiento de la atmósfera durante las primeras fases del descenso, hasta sus sistemas de protección térmica, guiado y control.

Así las cosas, el pasado junio el denominado vehículo experimental intermedio de la ESA (IXV) superó con éxito una caída desde 3.000 metros en la que se simuló el final de todo el proceso, hasta el amerizaje, que en este caso tuvo lugar en el Mediterráneo. Se trata de un importante paso hacia el desarrollo de un dispositivo de reentrada autónomo que podría operar desde una órbita baja, entre 200 y 2.000 km de altura.

Información aparecida en la sección de Prisma, con toda la actualidad científica, en el número 388 de Muy Interesante.

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Etiquetas: ciencia

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