Viaja más: tu cerebro y tu cuerpo te lo agradecerán

Da igual que sea al extranjero o cerca de casa, un par de días o una quincena, en verano o en invierno, por placer o por trabajo.

Viajar es una experiencia vital enriquecedora que nos saca de la rutina. Los nuevos estímulos a los que nos sometemos durante las estancias fuera de la cotidianidad muestran otra percepción de la comida, el paisaje o la cultura a la que estamos acostumbrados. Además, la ciencia está descubriendo los beneficios de cambiar de escenario.

 

Por ejemplo, viajar fortalece el encéfalo: experimentar nuevas vivencias y conocer otros idiomas y culturas aumenta las conexiones neuronales y refuerza la mente. “Las experiencias novedosas estimulantes y gratificantes mejoran nuestra reserva cognitiva, todo lo contrario de lo que ocurre cuando sufrimos episodios estresantes, que debilitan las redes neuronales”, destaca Sagrario Manzano Palomo, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología.

 

En efecto, una investigación realizada por científicos franceses y estadounidenses relaciona el aumento de la creatividad y de las sinapsis neuronales con la adaptación a culturas distintas. En este estudio se sometió a decenas de personas que habían residido fuera de sus países a diferentes pruebas para poder evaluar el proceso de aprendizaje y la adaptación a otras culturas.

 

Los resultados señalaron claramente que aquellos individuos que habían pasado por una vivencia multicultural continuada mostraban un destacable incremento de la creatividad. “El aprendizaje multicultural es un importante mecanismo por el cual las experiencias que son vividas en entornos foráneos conducen a la mejora creativa”, concluyen los autores de este estudio.

 

Por otro lado, científicos del Centro de Investigación Gerontológica de Finlandia han observado que las personas que realizan actividades culturales o ven mundo experimentan un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo, una evidente mejora de su propia aceptación y una menor mortalidad. “La actividad social mantiene la movilidad corporal, y así disminuye el riesgo de morir prematuramente, porque la actividad favorece el ejercicio físico,  indica Katja Pynnönen, investigadora de la universidad finlandesa de Jyväskylä.  

 

Más información sobre el tema en el reportaje ¿Por qué viajamos?, escrito por Pablo Ramos. Puedes leerlo en el Muy Interesante número 411.

 

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Etiquetas: culturafelicidadlenguaje

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