Un robotrasero para palpar mejor

Dos españoles participan en el diseño de un modelo anatómico virtual que permite ensayar la técnica del tacto rectal.

Solo con escuchar la expresión tacto rectal a muchos hombres les entran sudores y posponen la prueba, a pesar de que se recomienda a partir de los cincuenta años para prevenir el cáncer de próstata. El nerviosismo no tiene sentido, porque la exploración no resulta dolorosa y los médicos están más que adiestrados.

Por si quedaba alguna duda, en el Imperial College de Londres han desarrollado un recto robótico para que aprendan esta práctica antes de aplicarla a los pacientes. En su diseño han participado dos españoles, Fernando Bello y Alejandro Granados, que destacan la utilidad pedagógica que tiene este culito para los estudiantes de Medicina y Enfermería. 

La tecnología que incorpora permite, por ejemplo, variar el tamaño de la próstata que se va a examinar. Las sensaciones que experimentan los estudiantes son muy parecidas a las de una prueba real, ya que unos brazos robóticos aplican presión en el recto de silicona cuando el sanitario introduce el dedo. 

El profesor, a través de una pantalla de ordenador donde se muestra un modelo en 3D del recto y de la próstata, puede ver la anatomía interior y juzgar cómo realiza el alumno la exploración, si se han examinado las zonas oportunas o si queda alguna pendiente. La forma y la anatomía del Robotic Rectum se diseñó a partir de la información obtenida de un grupo de voluntarios a los que se hizo una resonancia magnética de las zonas que se revisan. 

Foto (cortesía de Fernando Bello): Fernando Bello, uno de los diseñadores del prototipo, prueba el Robotic Rectum y explora con la imagen 3D en la pantalla. 

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Etiquetas: robotssaludtecnología

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