¿Te gusta el picante? Pues estás de enhorabuena

Porque, acusado injustamente de dinamitar nuestros estómagos, el picante en realidad alarga la vida, previene el cáncer, adelgaza y nos hace más felices.

Uno de los tradicionales atractivos de la capsaicina, la oleorresina responsable de que el chile pique, es que nos pone a prueba al castigarnos sin piedad con su ardor. Pero hay más: añade mucho sabor y, en la cantidad justa, se trata de un elixir con muchas propiedades saludables

Según los últimos estudios, todo indica que alarga la esperanza de vida y ayuda a prevenir determinados tipos de cáncer. Comprobado está que adelgaza, alivia ciertos dolores y nos hace más felices al provocar la liberación de endorfinas. Esto último ocurre como defensa para paliar el sufrimiento que provoca el ardor, algo similar a lo que sucede cuando nos damos una paliza corriendo. Así que del sufrimiento pasamos al placer en unos segundos. 

“Es puro masoquismo”, asegura Jesús Francisco Rodríguez, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos José Mataix Verdú, de la Universidad de Granada, que destaca las aplicaciones de la capsaicina en su campo y en otros de la medicina. “Ya se usa como analgésico en enfermedades como psoriasis, artritis reumatoide o neuralgias”, explica.

En cuanto a las propiedades anticancerígenas de la capsaicina, Rodríguez apunta que “produce un fuerte estrés oxidativo en las mitocondrias de las células cancerígenas, lo que, a su vez, induciría la muerte celular programada de las mismas, mecanismo conocido como apoptosis. Estudios in vitro y epidemiológicos así lo relacionan”. 

 

Pero eso no es todo. También está demostrado que el picante pone el corazón y el metabolismo como una moto, de modo que la temperatura del cuerpo aumenta y se queman calorías con una mayor rapidez, tirando de las reservas de grasa del cuerpo. 

Existe un estrés oxidativo, que siempre genera una serie de daños en células sanas que, aunque son tolerables y no pueden inducir otras patologías, han de ser reparados; y, para conseguirlo, las células invierten una cantidad de energía extra que requiere consumir más triglicéridos. ¿El resultado? Adelgazamos. La única condición es que hay que sentir picor; de lo contrario, no funciona. 

Lo que no está comprobado, en contra de lo que se piensa, es que tenga poder afrodisiaco. Solo se sabe que se da una mayor propensión a consumir picante entre los individuos con altos niveles de testosterona. 

 

Más información sobre este tema en el reportaje Bombas ardientes, escrito por Txema Ybarra. Puedes leerlo en el número 421 de Muy Interesante.

Si quieres conseguir este ejemplar, solicítalo a suscripciones@gyj.es o descárgatelo a través de la aplicación de iPad en la App Store. También puedes comprarlo a través de Zinio o de Kiosko y Más.

Y si deseas recibir cada mes la revista Muy Interesante en tu buzón, entra en nuestro espacio de Suscripciones.

Etiquetas: alimentaciónnutriciónplacersalud

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS

También te puede interesar