Somos violentos por instinto (sexual)

A los humanos nos encanta la violencia. Vivimos fascinados, especialmente los varones, con la historia de los enfrentamientos armados. Visitamos los campos de batalla y ambientamos en guerras nuestros mundos de ficción. Esta inclinación escrita en nuestros genes –que el ginecólogo y biólogo Malcolm Potts llama “tendencia a comportamientos violentos entre coaliciones de machos”– es producto de una larga historia evolutiva. Los individuos masculinos que se entregaban a tales comportamientos eran recompensados con más descendientes. Según Potts, lo único necesario para que sean favorecidos tales impulsos homicidas es que el ataque favorezca el acceso a hembras, territorios y, por ende, a nuevas oportunidades de transmitir los genes.


Un gran beneficiado por este fenómeno pudo haber sido, por ejemplo, el guerrero mongol Gengis Kan, que lideró una de las mayores expansiones militares de todos los tiempos. Uno de cada doce hombres de Asia Central presenta el mismo cromosoma Y, heredado por vía paterna. Esto significa que en un momento dado, probablemente en los últimos mil años, un solo varón dejó una progenie muy numerosa. Gengis Kan bien podría haber llenado este nicho: los historiadores chinos dicen que engendró 20.000 hijos. Sea exageración o no, la ciencia moderna sugiere que hoy ese número de descendientes puede cifrarse en 16 millones de personas. No obstante, a pesar de estar sometidos al imperativo genético de apandillarnos para generar violencia, “no somos esclavos de la biología, estamos por encima de las cucarachas o los robots”, afirma Potts.

Más información sobre el tema en el artículo Los chicos son guerreros, en el número 385 de Muy Interesante, escrito por Ángela Posada-Swafford.

Si quieres conseguir este ejemplar, solicítalo a suscripciones@gyj.es o descárgatelo a través de la aplicación de iPad en la App Store. También puedes comprarlo a través de Zinio o de Kiosko y Más.

Y si deseas recibir cada mes la revista Muy Interesante en tu buzón, entra en nuestro espacio de Suscripciones.

Etiquetas: cienciacuerpo humanosexo

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar