¿Qué pasa con nuestra herencia digital?

Parece ciencia ficción, pero LivesOn es un proyecto real de la agencia británica Lean Mean Fighting Machine en colaboración con la universidad londinense Queen Mary. Su eslogan lo dice todo:  “Cuando tu corazón deje de latir, tus tuits podrán seguir”. La idea se les ocurrió en marzo de 2011, cuando se dieron cuenta de la cantidad de cosas que la gente deja en sitios como Facebook y Twitter.
Dave Bedwood, director del proyecto, empezó a pensar que, con la ley de Moore, que establece que cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado y, por tanto, la capacidad de almacenamiento; y el acceso cada vez más persistente a internet, la tendencia solo podía ir a mayores. ¿Qué porcentaje de nuestras vidas es ya exclusivamente ceros y unos? ¿Qué pasará cuando ya no existamos con todas esas fotos de cada plato que comemos, de cada lugar que visitamos?
Se trata de la pregunta de los 200.000 millones de dólares, que fue el gasto mundial en entretenimiento digital durante 2012. A 99 céntimos por canción, 10 e por libro o 14,99 e por estreno cinematográfico, es innegable que nuestras cuentas de iTunes, Amazon y Netflix valen dinero. Un estudio financiado por la compañía de hosting o alojamiento web Rackspace, en San Antonio (Texas, EE. UU.), indica que, solo en Inglaterra, hay un tesoro digital por valor de casi 3.000 millones de euros en música, libros y vídeos online. Sin embargo, aunque pagamos casi lo mismo por ellos, lo que compramos encapsulado en un CD y lo que bajamos de iTunes no son iguales a los ojos del juez. Uno es nuestro y el otro no.


Más información sobre el tema en el reportaje La herencia digital, en el número 386 de MUY INTERESANTE, escrito por Abraham Marta Peirano.

Etiquetas: internetredes sociales

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