¿Qué es un supercúmulo?

A principios de septiembre, un grupo internacional de científicos dirigido por R. Brent Tully, de la Universidad de Hawái, anunciaba en la revista Nature que nuestra galaxia, la Vía Láctea, era solo un pequeño punto –ver la imagen de la derecha– en una estructura cósmica inimaginablemente grande.

 

Hasta entonces, los astrónomos nos habían ubicado en el supercúmulo de Virgo, pero parece ser que pertenecemos a uno aún mayor. Lo han bautizado con el nombre de Laniakea, palabra hawaiana que significa ‘cielo inconmensurable’. Y ciertamente lo es: tiene un tamaño de 520 millones de años luz y contiene más de 100.000 galaxias de tamaño parecido a la Vía Láctea, así como un número indeterminado de otras más pequeñas.

 

El problema es definir qué es lo qué podemos llamar hogar a estas escalas. O dicho de otro modo, ¿cómo trazamos los límites entre supercúmulos? Hasta ahora se establecían calculando simplemente la distribución de materia, pero Tully y sus colaboradores han ideado un nuevo método. Primero crearon un catálogo con las velocidades de 8.000 galaxias, de las que convenientemente se sustrajo el valor de la expansión cósmica, el efecto del big bang.

 

Después analizaron el lugar adonde se dirigía cada una de estas concentraciones estelares, definido por el tira y afloja gravitacional de las estructuras que las rodean. El diseño que se obtiene tras este análisis es un conjunto de líneas culebreantes. Allí donde divergen podemos por fin trazar la frontera del supercúmulo: a un lado de la raya están las galaxias que fluyen hacia un centro gravitatorio, y al otro, las que se dirigen a otro. “Es igual a lo que sucede en un parteaguas, donde el agua se escurre a la derecha o la izquierda”, añade Tully.

 

No todos los astrónomos están de acuerdo con la definición propuesta desde Hawái. Investigadores de un centro alemán con nombre llamativo, el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, considera que una determinada distribución galáctica es un supercúmulo solo si algún día se colapsa en un único objeto. Según este criterio, Laniakea no merece la etiqueta, pues algunas de sus galaxias se dispersarán en un futuro lejano. También hay que considerar si estos megaconglomerados son inmutables o si, por el contrario, suponemos que están en continuo cambio: hoy puedes pertenecer a cierto distrito del cosmos pero mañana no, del mismo modo que un ser humano puede cambiar de nacionalidad.

 

Más información sobre el tema en el artículo Laniakea, nuestra patria sideral, en el número 402 de Muy Interesante, escrito por Miguel Ángel Sabadell.

 

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Etiquetas: ciencia

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