Prostitución en Pompeya

La abundancia de grafitos eróticos en las paredes de las tabernas de Pompeya indica que la prostitución se practicaba en diversos rincones de la ciudad romana vecina a Nápoles, sepultada por la lava del Vesubio el 24 de agosto del año 79. Sin embargo, lupanar o burdel propiamente dicho solo había uno, con cinco estancias en la planta baja. Aparece representado en un famoso fresco de los que aún se conservan.

 

Las prostitutas eran llamadas lupae (lobas) o meretrices, además de otros apelativos. Por ejemplo, las que ejercían su oficio bajo los puentes eran conocidas como fornicatrices, de fornix (arco). Cumplían una función considerada innoble pero a la vez útil para preservar el orden moral. Además, la prostitución era una fuente de ingresos para el Estado, pues Calígula estableció un impuesto sobre sus actividades.

 

A veces las meretrices se teñían el pelo o llevaban pelucas rojas. De ahí el sobrenombre rufa (roja), raíz de la voz rufián (chulo o proxeneta). Pocas mujeres se dedicaban en exclusiva al viejo oficio. Las rameras eran legalmente invisibles y debían vestir toga masculina. Muchas camareras y taberneras ofrecían sus servicios a un precio (dos ases) más barato que las del lupanar. Casi todos los clientes del burdel, cuyos lechos ocupaban cubículos diminutos, eran de la plebe, ya que los ricos podían disponer de sus esclavas a su antojo y apenas lo visitaban.

 

Otras semblanzas de la vida pompeyana en el artículo Pompeya al fresco, en el número 402 de MUY INTERESANTE, escrito Roberto Piorno.

 

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Etiquetas: historia

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