¿Por qué duermen menos los niños?

Uno de cada cuatro peques no reposa como debería hacerlo. ¿Les cuesta más conciliar el sueño hoy? ¿Cómo les afecta? Y, sobre todo, ¿qué pueden hacer sus progenitores?

 

Cuando vienen al mundo, los pequeños aún no regulan sus ciclos de sueño y vigilia. Así, durante los tres primeros meses suelen despertarse por la noche para reclamar alimento.

 

Esta incapacidad se debe a que somos uno de los mamíferos con una menor madurez neurológica al nacer, una auténtica anomalía desde un punto de vista zoológico. El 75% del desarrollo de nuestro cerebro tiene lugar tras el nacimiento, mientras que los chimpancés, nuestros parientes más próximos, solo experimentan un aumento del 55%.

 

En todo caso, vivimos en una sociedad traumatizada con el sueño infantil, en la que los padres, agotados y en busca de referencias, comparan el tiempo de descanso de sus hijos con el de otros, estudian si duermen más o menos regularmente y experimentan ansiedad si observan que otros sí lo hacen de forma adecuada.

 

Puesto que los bebés aún deben regular adecuadamente sus ciclos de sueño-vigilia, los investigadores han deducido que diferenciar claramente entre el día y la noche puede ayudar a ajustar su sueño.

 

Varios estudios demuestran que los niños duermen mejor si solo se interactúa con ellos por el día, en habitaciones luminosas. Por la noche, toca oscurecer la estancia, minimizar los ruidos y alimentarlos sin hablar o jugar con ellos. Según parece, es el tiempo de luz que el niño recibe antes de la caída de la tarde, más que su intensidad, lo que ayuda a incrementar la duración del sueño nocturno.

 

Para minimizar los ratos intempestivos también es posible colocar la cuna al lado de la cama de los padres o directamente compartir esta última, de modo que las ingestas que lleva a cabo de noche se suministren mientras permanecen acostados hijo y madre. Esto implica que en el entorno se producen muy pocas perturbaciones.

 

Dormir con el bebé se conoce como colecho, una práctica sobre la que los expertos discrepan pero que en muchas culturas no occidentales se da en distintas modalidades desde hace siglos.

 

Por ejemplo, la antropóloga Meredith Small señala en su libro Nuestros hijos y nosotros que el énfasis que nuestra civilización pone en que los bebés sean independientes cuanto antes ni tiene por qué ser lo mejor ni es lo normal.

 

Más información sobre el tema en el reportaje Duérmete niño… ¡Ya!. en el número 400 de Muy Interesante, escrito por Mario G. Bartual.

 

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Etiquetas: niñossaludsueño

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