Ponle albal al guarrito

Seguro que alguna vez has necesitado una tirita, un clínex o un trozo de papel albal. Y sabrás que todas esas palabras hoy de uso común son, o fueron en su momento, firmas comerciales: Tiritas, Kleenex, Albal... Y es que algunas marcas llegan a ser tan populares que acaban dando nombre al propio producto. En España, se habló durante años no de pan de molde, sino de pan bimbo; no de gaseosa, sino de casera; no de papel autoadhesivo, sino de papel celo.
En el Diccionario se registran casi un centenar de términos que vienen de nombres comerciales. Por ejemplo, si buscas plastilina, verás que se cita “marca reg.”, es decir, marca registrada; como también lo es pimpón, una etiqueta propiedad de la Parker Brothers, quienes la registraron en los primeros años del siglo XX.
Superhéroe es una palabra propiedad de la Marvel; yoyó pertenece a Duncan Toys; y tupperware –túper o táper en español– fue patentada por su inventor, Earl Tupper, en 1944. En algunas zonas de Andalucía a la taladradora le llaman guarrito, porque las primeras que llegaron, procedentes de Gibraltar, eran de la marca Warrington. De ahí pasaron a guarrinton y acabaron en guarrito.

Más curiosidades lingüísticas en la sección De Palabras, en el número 385 de Muy Interesante, firmada por Jesús Marchamalo.

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Etiquetas: lenguaje

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