Maravillas del cortapega genético

Curar el sida o el cáncer está más cerca que nunca gracias a una revolucionaria técnica llamada CRISPR, que corta y sustituye ADN defectuoso por bueno.

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La irrupción de la CRISPR/Cas9 lo ha cambiado todo. Esta técnica de edición genómica, erigida por Science en el avance científico más importante de 2015, no solo permite modificar un párrafo de texto del genoma completo, sino que se puede corregir una sola letra –un nucleótido–. CRISPR (por las siglas en inglés de repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente intercaladas) se basa en un conjunto de secuencias de ADN que las bacterias usan para defenderse de los virus. La estrategia funciona a modo de un detective molecular especializado en localizar los genes indeseables y se acompaña de unas proteínas llamadas Cas9, las tijeras encargadas de cortar las partes defectuosas.

Rápida, no tóxica, barata y bastante fácil de manejar, esta técnica puede tener múltiples y asombrosas aplicaciones. Por ejemplo, curar el cáncer. Porque destruir todas las células tumorales constituye el santo grial de la oncología y un anhelo casi imposible; si algo las caracteriza, es que son esquivas e inmortales. Científicos australianos aseguran estar a punto de darle un vuelco a la situación tras acabar en su laboratorio con un linfoma con ayuda de la edición genética.Según explican en Cell Reports basta con borrar el gen MLC-1, necesario para que las células malignizadas subsistan.

No cabe duda de que el CRISPR/Cas9 acelerará la investigación básica, lo que podría traducirse en una lluvia de hallazgos que ayude al diagnóstico y el tratamiento oncológicos. Sin ir más lejos, científicos de la Universidad de Toronto, en Canadá, el cortapega genético para desconectar uno por uno 18.000 genes humanos –90 % de nuestro ADN– e identificar así cuántos de ellos son necesarios para que las células sobrevivan. La cifra de imprescindibles ascendió a 1.500. Algunos de ellos, aseguran, podrían contener la llave maestra para frenar el cáncer.

También está en el punto de mira el virus del sida. Una vez que accede al organismo, el VIH inserta su ADN en el genoma de las células y permanece silente hasta que decide reactivarse y arrasar por completo con las defensas. Por eso, la estrategia óptima sería pagarle con la misma moneda: cortar y extraer los fragmentos que ha colocado mientras el virus está latente para eliminarlo antes de que sea agresivo.

En la Universidad de Massachusetts echaron mano de la CRISPR/Cas9 para intervenir en el VIH dormido de las células. “Es la forma de llegar a la raíz del problema, lo más cerca que se ha estado de acabar con el sida”, aseguran los científicos del Instituto de Medicina Personalizada de la Universidad de Nevada, en EE. UU., en un trabajo en la misma línea. En el mejor de los casos, la terapia podría llegar a los pacientes en siete años y su uso extenderse a otros males, como la gripe aviar.

 

Más información sobre el CRISPR en el reportaje Prodigios del cortapega genético, escrito por Elena Sanz. Puedes leerlo en el extra Muy Saludable número 8, ya en el quiosco.

 

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Etiquetas: ADNcáncergenéticasaludsida

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