Manejar el ordenador con la mente y otros grandes avances que vienen

No iremos muy lejos si no avanzamos en sistemas de propulsión.

Los continuos adelantos en electrónica, biociencias y materiales permiten entrever un futuro hipertecnológico, en el que las  ciudades inteligentes dominarán el paisaje, y sus habitantes, más sanos y longevos, podrán comunicarse con el pensamiento. No obstante, el astrofísico Stephen Hawking está razonablemente convencido de que nuestra especie no sobrevivirá si no es capaz de expandirse por el espacio. De hecho, en opinión de este célebre científico, no pasarán ni mil años antes de que un gran desastre natural, una guerra nuclear o un virus nos ponga contra las cuerdas.

 

La Agencia Espacial Europea y el colectivo Sasakawa International Center for Space Architecture contemplan propuestas tan ingeniosas como usar impresoras 3D para construir una base en nuestro satélite in situ, a partir del regolito lunar. Por su parte, el proyecto 100 Year Starship analiza las tecnologías necesarias que deberían desarrollarse en los próximos cien años para poder construir una nave capaz de alcanzar otros sistemas en un tiempo razonable.

 

En todo caso, no iremos muy lejos si no avanzamos en sistemas de propulsión. Con los actuales, nos llevaría decenas de miles de años viajar a Próxima Centauri, la estrella más cercana, a 4,2 años luz. El motor eléctrico VASIMR –aún un prototipo–, concebido por la compañía Ad Astra, permitiría, según sus responsables, llegar a Marte en 39 días. La nave Curiosity, por ejemplo, tardó ocho meses.

 

Por su parte, el físico teórico Michio Kaku, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, especula en su libro El futuro de nuestra mente, con la posibilidad de usar la tecnología para comunicarnos mentalmente con los ordenadores, y así poder telefonear, pagar facturas, quedar en un lugar o componer sin mover un músculo. La idea es captar la actividad cerebral y crear a partir de ella un diccionario del pensamiento, en el que se establezca una correspondencia entre los datos obtenidos y lo que piensa y percibe el sujeto. De este modo, se utilizaría ese glosario para traducir las ideas en instrucciones, que luego procesaría un ordenador.

 

De momento, Jack Gallant, experto en neurociencia cognitiva y computacional de la Universidad de California, en Berkeley, ha demostrado que es posible reconstruir las imágenes que está viendo una persona en tiempo real a partir de su actividad mental, recabada mediante resonancia magnética funcional. En otros experimentos impulsados por distintos equipos de neurocientíficos, algunos tetrapléjicos con microelectrodos implantados en el cerebro han logrado controlar brazos robóticos solo con impulsos nerviosos.

 

De hecho, este mismo año, la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA) de EE. UU. mostró cómo una mujer paralizada por una enfermedad neurodegenerativa a la que se había implantado una conexión neural manejaba con la mente un simulador de un caza.

 

Más ideas que cambiarán nuestras vidas en el reportaje El mundo del mañana ya está aquí, escrito por Roger Corcho. Puedes leerlo en el número 413 de Muy Interesante.

 

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