Los huevos amnióticos: como una piscina privada

Durante el Carbonífero, hace unos 300 millones de años, se produjo una adaptación evolutiva clave que permitió a los vertebrados abandonar definitivamente el medio acuático, procrear en tierra firme y, en definitiva, colonizarla con éxito: la aparición del huevo amniótico.

 

Esta bioestructura, que funciona como una especie de piscina privada, está compuesta por distintas membranas que protegen el embrión y garantizan su sustento.

 

Entre los amniotas se incluyen los reptiles, los mamíferos –los primeros ponían huevos y, de hecho, aún hoy lo hacen los equidnas y los ornitorrincos–, los dinosaurios y sus parientes, las aves.

 

De los modernos ovíparos, en los de estas se encuentra la mayor variedad de colores y tamaños. El más grande conocido de un ave viva, según el Libro Guinness de los récords, lo puso un avestruz en Suecia en 2008: pesó 2,589 kilos. Los del colibrí zunzuncito, por el contrario, son los más pequeños: rondan los 6 milímetros.

 


Más información sobre el tema en el reportaje ¡Menudo pollo!, escrito por Abraham Alonso. Puedes leerlo en el número 404 de Muy Interesante.

 

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Etiquetas: curiosidadesevoluciónnaturaleza

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