Los animales también usan el marketing para ligar

De cómo los gallos hacen creer a las gallinas que hay comida para copular con ellas y otros trucos de mercadotecnia sexual.

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El mercado de la belleza es un negocio. Se trata de parecer más guapos y jóvenes porque eso siempre atrae, pero la imagen puede ser engañosa. Personas y animales cambiamos de look constantemente. Por ejemplo, las sepias mutan fácilmente su aspecto y modifican su color o textura en segundos. A la hora de aparearse, el macho se hace pasar por hembra, se traviste para distraer a otros machos y acercarse a ellas sin peligro. Algunas ranas y aves también usan este truco. Muchos animales que viven en grupos cooperativos, como las gallinas domésticas, dan una señal de alarma cuando encuentran comida. Puesto que el objetivo de los gallos es atraer a las hembras, exageran o se inventan que hay comida para que ellas vayan a su lado y poder aparearse. Los premios son una estrategia habitual en la naturaleza. Por ejemplo, las chimpancés intercambian sexo por comida. Un macho tiene más posibilidades de copular si le regala fruta a ella.

Pero no todo en la vida es papear; ¡donde esté un buen piso...! Los machos de las aves de emparrado de Oceanía construyen nidos y los decoran con esmero con objetos de colores –plumas, conchas, trozos de plástico– que encuentran en el bosque. Luego la hembra se pasea por los inmuebles y escoge al más vistoso.

La inteligencia y la creatividad son ventajas reproductivas, porque dan al individuo más estrategias para conseguir lo que desea y ejercen un gran poder de atracción en las hembras. Un macho inteligente tendrá más acceso a recursos, como dinero o alimentos, lo que se traduce en un mayor estatus social y más posibilidades de sobrevivir. Los pájaros garrapateros de cabeza marrón tienen más éxito cuanto mayor es su inteligencia social. Según Andrew Gersick, de la Universidad de Pensilvania, los más inteligentes pueden controlar su comportamiento según la situación. Son más flexibles y cuentan con más soluciones en su arsenal. Por ejemplo, las aves del paraíso hembras se pirran por el azul y odian el rojo. Así que los machos más avispados quitan este color de los nidos que construyen para atraer a las hembras. Jason Keagy, biólogo de la Universidad de Maryland, probó a colocarles objetos encarnados. Los machos que más objetos de ese color eliminaban, se reproducían más.

 


Más información en el reportaje ¿Qué podemos aprender del sexo animal? Las mejores estrategias para conseguir pareja, escrito por Pablo Herreros. Puedes leerlo en el número 429 de Muy Interesante.

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Etiquetas: animalessexosexo animalsexualidad

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