Los 5 grandes retos de las baterías del futuro

La ciencia trabaja para que sean superduraderas y recargables en segundos.

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Baterías del futuro

La carrera por buscar un sustituto capaz de almacenar más energía y hacerlo de forma más segura que las actuales baterías de iones de litio se ha intensificado en los últimos años, pero aún no tiene un ganador claro. “Si lo que buscamos es una nueva tecnología capaz de cambiar el mundo, de dar un salto significativo en capacidad, lo cierto es que aún no lo hemos conseguido. Casi todo lo que hemos mejorado en la autonomía de dispositivos electrónicos se lo debemos a una mayor eficiencia en los procesadores y las pantallas”, asegura Kazuo Hirai, presidente de Sony, la empresa pionera en la venta de baterías de iones de litio.

La comunidad científica y los fabricantes no cesan de mejorar el rendimiento de las baterías, que se optimiza un 5 % cada año, pero las de iones de litio se degradan con el tiempo, tienen una vida limitada y el electrolito líquido que se usa en muchas de ellas para almacenar la energía eléctrica es inestable e inflamable, tanto que las aerolíneas prohíben el transporte de estos dispositivos en la bodega de los aviones, donde un fuego accidental sería difícil de detectar a tiempo. 

El desafío es crear baterías superduraderas que se recarguen en poco tiempo, un requisito imprescindible para el desarrollo de los coches eléctricos, smartphones y portátiles más eficaces, redes energéticas más limpias y baratas...

 

Estos son los 5 grandes retos de las baterías del futuro: 

1. COSTE. El de los materiales es solo una parte del precio final de las baterías. La peligrosidad de los electrolitos líquidos exige protegerlas y empaquetarlas bien, lo que encarece el transporte. Baterías más seguras y estables reducirían el precio de los coches eléctricos y complementarían la labor de las fuentes de energía renovables en la red eléctrica.

2. SEGURIDAD. Más de treinta años en el mercado han servido para mejorar la fórmula inicial y crear baterías más eficientes y fiables, pero aún son dispositivos peligrosos que pueden arder con facilidad si no se toman medidas protectoras en las fases de carga y descarga.

3. CANTIDAD. La capacidad mundial de fabricación de baterías roza los 35 gigavatios-hora por año. Esta cifra apenas satisface la demanda de los fabricantes de electrónica de consumo y un pequeño mercado de vehículos eléctricos. Si esperamos una transición significativa del parque automovilístico y una mayor presencia de baterías en la red eléctrica, resulta necesario multiplicar la producción.

4. RECICLAJE. Las baterías de iones de litio tienden a perder su capacidad tras cientos de ciclos de carga y descarga. Pueden reciclarse, pero es un proceso caro y que requiere mano de obra especializada. Futuros desarrollos tendrán que facilitar esta tarea si quieren reducir su impacto en el medio ambiente.

5. CAPACIDAD. La densidad de las baterías actuales es baja, cercana a los 150 o 250 vatios-hora por kilo. Para ser una alternativa real al motor de combustión interna tendrán que duplicar su capacidad de almacenamiento.

 

Más información sobre este tema en el reportaje ¡A la carga!, escrito por Ángel Jiménez de Luis. Puedes leerlo en el número 420 de Muy Interesante.

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Etiquetas: coches eléctricosenergíafuturo

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