Las ventajas y desventajas de ayunar

Según diversos estudios, dejar de ingerir alimentos puede ser bueno para nuestra salud.

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¿Comemos solamente por necesidad? Reconozcamos que no es así. La mayoría de las veces lo hacemos por muchos otros motivos que nada tienen que ver con la nutrición: ansiedad, desamor, soledad, aburrimiento… Por su parte, el ayuno está motivado por numerosas razones que van desde nuestra religión hasta asuntos relacionados con la salud física o emocional.

 

 

Algunos especialistas no ven en dejar de probar bocado solo una vía para compensar la mala alimentación o la glotonería. El doctor Karmelo Bizkarra, del Centro de Salud Vital Zuhaizpe, en Arizaleta (Navarra), lo defiende como una de las mejores formas que tiene el organismo para eliminar las sustancias de desecho acumuladas durante meses o años.

 

“Cuando dejamos de comer, la energía no consumida para digerir, absorber y asimilar los diferentes nutrientes, la utiliza el mecanismo de eliminación y regeneración del cuerpo. Por eso, el ayuno o las dietas de restricción calórica a base de caldos, zumos, frutas o ensaladas las denominamos periodos de descanso fisiológico”, apunta Bizkarra.

 

En esta línea, la doctora Olga Patricia Herrón, del centro Mi Ayuno, en Barcelona, también lo considera provechoso, ya que “propicia una especie de descanso de ciertos sistemas, especialmente el digestivo, de manera que la energía que no se necesita para asimilar los alimentos se emplea para desintoxicarse”.

 

Esta visión no resulta unánime entre los expertos. Diego Moreno, especialista en nutrición y entrenamiento deportivo de la Universidad Europea de Madrid, se desmarca de esta postura afirmando que “una alimentación saludable, junto con una correcta hidratación, es suficiente para garantizar, en condiciones normales, el perfecto funcionamiento del organismo”. Sin embargo, también reconoce que el ayuno con objetivos depurativos se está extendiendo “con el fin de reducir el riesgo de trombosis y favorecer los procesos de cicatrización”.

 

Por su parte, la nutricionista Tatiana Medina, del Hospital Ruber Internacional de Madrid, tampoco lo calificaría como un descanso fisiológico, puesto que “estamos obligando al cuerpo a hacer un esfuerzo de adaptación para mantener sus funciones vitales”.

 

Lo que es evidente es que nunca debe iniciarse un ayuno sin una supervisión médica, ya que pueden aparecer signos como hipoglucemia, bajada de la tensión arterial, adelgazamiento con pérdida muscular, edema generalizado, fallo renal o arritmia cardiaca

 

Más allá de los posibles efectos adversos, según diversos estudios, representa una terapia aconsejable en determinadas circunstancias. En opinión del doctor Bizkarra, constituye un tratamiento definitivamente útil para “salir con más facilidad y rapidez de ciertas enfermedades agudas, como catarros, anginas, bronquitis, diarreas, vómitos o trastornos gastrointestinales”.

 

Y añade: “En general, es favorable para la mayoría de las dolencias, pues no es el ayuno el que cura, sino que es el cuerpo el que se recupera cuando dejamos de comer. Resulta muy eficaz en dolencias crónicas de carácter reumático o respiratorio, en los trastornos digestivos, los problemas de tiroides y las enfermedades del sistema urinario y el cardiocirculatorio. Incluso resulta de gran ayuda cuando se combina con la quimioterapia, como ha demostrado recientemente el científico Valter Longo”.

 

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Etiquetas: alimentacióndietamedicinanutrición

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