Las armas milagrosas de Hitler

El experto en defensa e historia militar Juan Antonio Guerrero nos explica cómo eran los artefactos bélicos más insólitos ideados por los alemanes en la II Guerra Mundial.

En los últimos años del III Reich aparecieron numerosas armas extraordinarias que, aunque no llegaron a decidir el curso de la guerra, han pasado a la historia como importantes avances en el terreno de la tecnología militar. Las más famosas de estas fueron, indudablemente, las conocidas como vergeltungswaffen, armas de represalia o de venganza, así bautizadas por Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda nazis, en un discurso radiado en junio de 1944.

 

La primera de ellas, designada V1, era una especie de misil guiado, parecido a los que hoy llamaríamos de crucero. Con él, se pretendía sustituir a los bombarderos en los ataques contra objetivos fijos, pues resultaba más económico y no tenía costes humanos. Llamado en clave Hueso de cereza, el diseño final del V1 fue desarrollado a partir de 1942 en la base secreta de Peenemünde, construida con ese propósito en la costa báltica y donde se probaron también otras armas secretas. El V1 se podía lanzar desde bombarderos y desde tierra, mediante largas rampas.  

 

Otras de esas "armas milagrosas" alemanas fueron los aviones a reacción. Lo cierto es que los aliados conocieron su existencia antes de que entraran en combate, pero aun así algunos causaron una profunda extrañeza, como el caza cohete Messerschmitt Me-163 Komet, un aparato de fuselaje corto, alas en flecha y sin cola. Entró en acción el 28 de julio de 1944, en una misión de ataque a dos bombarderos B-17 estadounidenses, que no recibieron daños.

 

El funcionamiento del Komet era excesivamente complejo, por lo que padeció numerosos accidentes, pero era capaz de volar a velocidades cercanas a los 1.000 km/h y llevaba dos cañones de 30 mm, con los que podía destruir un blanco de gran tamaño con tres o cuatro impactos.

 

El Messerschmitt Me-262 Sturmvögel –petrel– fue bastante más efectivo como caza y, aun así, tuvo un éxito limitado. Se trataba de un bimotor a reacción que alcanzaba 870 km/h y casi 12 km de altura; estaba armado con cuatro cañones idénticos a los del Komet. Cuando entró en combate en julio de 1944, creó una justificada alarma entre los aviadores aliados.  

 

Alemania se convirtió asimismo en una precursora en la utilización de proyectiles radioguiados, como la bomba Ruhrstahl SD 1400 X, conocida como Fritz X. Una de ellas hundió el acorazado italiano Roma el 8 de septiembre de 1944, cuando se dirigía a unirse a los aliados.  

 

Imagen: Bundesarchiv / CC

 

Más información en el reportaje Las armas milagrosas de Hitler, escrito por Juan Antonio Guerrero. Puedes leerlo en el número 416 de Muy Interesante.

 

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