Kamikazes: fanáticos con alas

En octubre de 1944, los norteamericanos que luchaban contra los japoneses en el Golfo de Leyte (Filipinas, campaña del Pacífico) descubrieron que sus enemigos empleaban un arma nueva. Los aparatos nipones se desentendían de bombardear los buques americanos y se limitaban a dirigirse contra ellos repletos de explosivos. Los pilotos se inmolaban voluntariamente, y eso no había sido previsto por los estrategas navales estadounidenses. El fanatismo que conduce a un suicidio considerado glorioso era un modo de combatir que no entraba en los cálculos militares occidentales. Aquellos kamikazes que se precipitaban envueltos en llamas sobre los portaviones supusieron para la flota la amenaza más seria de toda la contienda: consiguieron hundir el doble de buques que los que se habían perdido hasta entonces.

Más información sobre el tema en el artículo Sin miedo a matar (ni a morir), escrito por Alberto Porlan. Aparece en el último monográfico de Muy Historia, dedicado a los magnicidios y crímenes políticos de todos los tiempos.

Etiquetas: historia

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