Griega clásica: libertad hasta en la escultura

olimpiaLa democracia ateniense del siglo de Pericles contagió de libertad y humanismo a escultores como Fidias, que comenzó a observar cómo "los sentimientos afectan al cuerpo en acción" (en palabras de Sócrates). Sus esculturas del friso del Partenón nos describen el nacimiento de Atenea, la diosa de la sabiduría, su disputa contra Poseidón (divinidad del mar) y los violentos combates contra los centauros.

Las figuras se mueven y relacionan entre sí como nunca lo habían hecho hasta entonces: brazos entrelazados, miradas retadoras, cuerpos apoyados unos en otros... Y contaban de nuevo un relato que conseguía encajarse en huecos triangulares con un método ingenioso por lo obvio: que las figuras estuvieran de pie en el centro del triángulo y fueran agachándose, arrodillándose, sentándose o echándose a medida que se acercaban a las esquinas.

Más información sobre el tema en el artículo La madre de todas las artes, escrito por Amelia Díe. Aparece en el monográfico de Muy Historia de Julio de 2012, dedicado al esplendor de Grecia.

 

Etiquetas: Muy Historia

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