Grandes misterios de la arqueología

En los últimos años han aparecido restos de edificaciones y monumentos que sorprenden por su genio y gran antigüedad. Nos lo cuenta José Ángel Martos.

Los Indiana Jones actuales no están faltos de trabajo. Las grandes excavaciones parecen cosa del pasado, de cuando Howard Carter encontró la tumba de Tutankamón, Arthur Evans sacó a la luz los palacios minoicos de Creta, o Jean-François Champollion descifró la piedra de Rosetta. Pero aunque la arqueología actual resulte más técnica, no le falta épica y atractivo: hay todavía lenguas por descodificar, muchos monumentos por desenterrar y bellas alhajas por descubrir.

Así, los arqueólogos están emocionados con el descubrimiento, en septiembre de 2015, de lo que ya se conoce como Superhenge, un nuevo círculo con noventa piedras de gran tamaño –alrededor de 4,5 metros– cercano a Stonehenge. Bajo la actual llanura de Salisbury, a apenas tres kilómetros del célebre templo prehistórico, se esconden los restos de una fenomenal formación megalítica con forma de gran herradura, que habría sido construida hace casi 5.000 años.

De momento, los sistemas de radar, que penetran con su señal bajo tierra para ofrecer imágenes exactas del subsuelo, han localizado al menos treinta piedras intactas en toda su enorme dimensión. De las otras sesenta quedan fragmentos. “Es el mayor monumento de piedra que ha sobrevivido”, han dicho de él los responsables de la investigación. La herradura detectada parece ser solo la parte sur de un enorme templo prehistórico al aire libre, cuyas posibles funciones encenderán la especulación.

Se presume que Superhenge se usó para rituales, como el paso de los jóvenes a la edad adulta o la celebración de los ciclos de las cosechas, pero el profesor Miles Russell, de la Universidad de Bournemouth, sugiere que también podría haber servido para sacrificios humanos. En el área de Stonehenge se encontraron sobre todo huesos de cerdo, acaso la víctima sacrificial más común; pero también han aparecido restos humanos con puntas de flecha encajadas entre sus vértebras y golpes en la cabeza. Otra teoría alternativa es que ambos fueran sitios de peregrinación, donde los heridos y enfermos acudían a curarse, como un Lourdes prehistórico.

 

Puedes leer íntegramente el artículo 20 grandes misterios de la arqueología, escrito por José Ángel Martos, en el número 419 de Muy Interesante.

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Imagen: LBI ArchPro / Geert Verhoeven

Etiquetas: arqueologíahistoria

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