En busca de la vacuna contra el cáncer

A mediados del siglo XX surgió una hipótesis sobre el papel del sistema inmune en el desarrollo del cáncer. Era evidente: el organismo poseía algún mecanismo interno de control, o la tasa de afectados por esta enfermedad habría sido mucho mayor. El biólogo australiano Frank Macfarlane Burnet ató cabos y formuló una teoría de la inmunovigilancia que publicó en 1957.

 

Según Burnet, las células tumorales surgían a menudo –algo confirmado por estudios posteriores–, pero el sistema inmunológico solía detectarlas y eliminarlas antes de que creciera un tumor. Esta teoría implicaba la existencia de un mecanismo de reconocimiento que podía explotarse. Desde esa época, los expertos exploran este vínculo con objetivos terapéuticos, pero a pesar de décadas de investigación, la eficacia de la inmunoterapia continúa siendo baja.

 

De forma similar a lo que ocurre con las vacunas convencionales, la clave radica en encontrar antígenos –moléculas presentes en la superficie de las células, en este caso las cancerosas– que no sean reconocidos como propios y activen los mecanismos de defensa. Esta avanzada técnica se presenta desde hace años como una realidad inminente, pero tras centenares de ensayos clínicos y mucha investigación, es aún un espejismo.

 

De todas formas, hay lugar para la esperanza: ya se están llevando a cabo ensayos clínicos de vacunas preventivas contra el cáncer, entre ellos el colorrectal –el más habitual en España, donde supone el 15 % de los diagnósticos de la enfermedad–. La inmunóloga Olivera J. Finn, de la Universidad de Pittsburgh, acaba de comenzar una prueba exhaustiva en la que se inyectará su vacuna a más de cien portadores de pólipos intestinales. Los resultados de la prueba se conocerán en cinco años.

 

“Habrá que esperar, porque, de media, los operados para la remoción de un pólipo desarrollan otro en los siguientes tres años. Si no ocurre, sabremos que la vacuna los ha protegido”, precisa la científica. Aunque aún no se ha probado en humanos ninguna otra terapia preventiva, “los test en ratones han dado resultados excepcionales en por lo menos seis tipos distintos de cáncer”, concluye Finn.

 

Más información en el reportaje Una inyección de esperanza, escrito por Joana Branco. Puedes leerlo en el número 409 de MUY INTERESANTE.

 

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Etiquetas: cáncerenfermedadessaludvacunas

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