En busca de almacenes para las energías renovables

Las centrales renovables tienen un punto débil: en general, cuando el viento cesa de soplar y el sol de lucir, dejan de producir electricidad. ¿Podríamos almacenar eficazmente la energía que producen en sus momentos de mayor actividad para utilizarla cuando fuese necesario?

 

La cuestión es que acumular electricidad no es tan sencillo cuando se trata de importantes cantidades de energía, de decenas de megavatios, durante horas. En la actualidad, alrededor del 95 % de estos sistemas se basan en la tecnología de las centrales hidroeléctricas reversibles o de bombeo.

 

Estas constan de dos embalses situados a distintas alturas. Cuando la demanda de electricidad es alta, la central deja pasar el agua desde el embalse superior al inferior a través de las turbinas, generando electricidad, y aprovecha los ciclos de baja demanda para bombear el agua de vuelta al embalse superior. Sin embargo, su instalación está limitada por la orografía del terreno y su construcción degrada el entorno.

 

El aire también podría sostener un prometedor método para almacenar energía. En los periodos con exceso de ella, se comprime y se guardara a cierta presión en recipientes o en cuevas hasta que se necesite. Luego se extrae y se hace pasar por las turbinas.

 

Eso sí, es precio aportar calor al aire, para lo cual suele quemarse gas natural, que contamina. ¿Y qué pasa cuando lo que tenemos es un campo de helióstatos, esto es, un conjunto de espejos apuntando a una gran caja negra? En este caso es posible aplicar los principios del almacenamiento termoquímico de energía, una tecnología en la que España es pionera.

 

El municipio sevillano de Fuentes de Andalucía alberga Gemasolar, la primera planta comercial que usa un sistema de sales fundidas para almacenar el sol en forma de calor y generar electricidad durante todo el día.

 


Además, en la actualidad se trabaja en imanes superconductores capaces de liberar la energía casi al instante y de soportar infinitos ciclos de carga y descarga, o módulos de energía gravitacional que utilizan el mismo principio que las centrales hidroeléctricas reversibles pero con masas sólidas… Se trata de un asunto clave para las renovables, que van a requerir sistemas baratos, fiables y masivos.

 

Más información sobre el tema en El gran reto de las renovables, en el número 399 de Muy Interesante, escrito por Jorge Rey.

 

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Etiquetas: electricidadenergías renovables

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