El principio del fin del imperio inca

Huayna poco podía imaginar que sería el antepenúltimo emperador inca. Fue el primero que recibió la noticia de la llegada en “casas de madera” de unos extraños personajes que llevaban barba en la cara. Hasta entonces, el imperio había crecido con gran rapidez, pero había en su seno contradicciones que la llegada de los españoles no hizo más que incentivar: una clase dirigente de vida relajada, pueblos tiranizados tras cruentas conquistas…

 

A la muerte de Huayna se inició una guerra civil: el sucesor, Huáscar, se enfrentó a su hermano Atahualpa, que gobernaba el norte desde Quito. Huáscar fue derrotado, pero Atahualpa no tendría mucho tiempo para disfrutar de su victoria.

 

Fue apresado por los españoles en Cajamarca y, tras ordenar desde su cautiverio la muerte de Huáscar, él mismo fue ejecutado en el garrote vil en 1533. Así terminó el Imperio inca.

 

Más información sobre el tema en el artículo Los hijos del Sol, escrito por José Ángel Martos. Aparece en el último monográfico de Muy Historia, dedicado a las civilizaciones perdidas.

 

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Etiquetas: curiosidadeshistoria

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