El origen del fanatismo religioso

Fue la aparición de civilizaciones con religiones más avanzadas y monoteístas la que dio lugar a las verdaderas guerras de religión, ya que sus adeptos creían ser los únicos poseedores de la “fe verdadera”. Esta creencia autoexcluyente, evolucionada desde las divinidades tribales y protectoras, de un único dios verdadero y universal, justiciero e intolerante –el “Dios de los Ejércitos” que aún se invoca en las plegarias cristianas–, ya se percibe en las obras tardías del Antiguo Testamento.

 

El primer atisbo de fanatismo monoteísta pudiera haber sido la resistencia de los zelotas durante la ocupación romana de Judea. Algunas de estas sectas judías, como los sicarios, podían ser considerados verdaderos terroristas, porque no dudaban en asesinar a civiles que colaboraban activa o pasivamente con el ocupante pagano.

 

Más información sobre el tema en el artículo ¡Mi dios es el verdadero!, escrito por Juan Antonio Guerrero. Aparece en el último monográfico de Muy Historia, dedicado a las religiones.

 

Etiquetas: historia

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