El ocaso de las aves

Los cielos europeos están cada vez más despoblados. Ver un águila imperial o un urogallo es un reto, y lo mismo ocurre con los cernícalos y los mochuelos.

 

Según la Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife, un 32 % de las especies están en declive, muchas en zonas agrícolas o urbanas.

 

Afirma Juan Carlos del Moral, coordinador del área de estudio y seguimiento de aves de esta organización: “Hace años que desciende la avifauna.

 

No creo que nos vayamos a quedar sin pájaros, pero la situación no pinta bien. Codornices, perdices, gorriones o golondrinas desapa­recen poco a poco sin que se les preste atención”.

 

Este panorama se repite en todo el mundo. Una investigación del Centro de Conservación Biológica de la Universidad de Stanford estima que en 2100 entre un 6 % y un 14 % de todas las especies de aves se habrán extinguido; entre un 7 % y un 25 % no contarán con individuos suficientes como para llevar a cabo su papel en el ecosistema y estarán funcionalmente extintas; y hasta un 52 % sufrirá descensos importantes.

 

Según Çagan Sekercioglu, principal autor del estudio, “no hay un solo factor que lo explique, sino que confluyen muchas circunstancias distintas que afectan a las aves y las empujan hacia la desaparición”. Estas son algunas de las especies de la avifauna española que corren más peligro:

 

Águila Imperial Ibérica (Aquila adalberti). Desde hace años es objeto de un programa de recuperación que ha permitido incluso trasladar algunos ejemplares a Portugal. Pero aunque su población haya aumentado, un 80 % de los ejemplares jóvenes tiene problemas para reproducirse. En peligro.


Pardela Balear (Puffinus mauretanicus). Es el ave más amenazada de Europa. Solo cría en las Islas Baleares y sufre un declive tan acentuado que, al ritmo actual, se extinguirá en apenas medio siglo. Hay poco más de 3.000 parejas. En peligro crítico.

 


Urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus). Corre riesgo de desaparecer tras haberse reducido su población a la mitad en dos décadas. En las montañas cántabras sobreviven entre 500 y 600 ejemplares adultos. En peligro.

 

Sisón común (Tetrax tetrax). En fuerte descenso como consecuencia de los cambios en el paisaje agrícola. Quedan entre 50.000 y 100.000 machos reproductores, la mitad que hace 20 años. Vulnerable.

 


Focha moruna (Fulica cristata). Un dato esperanzador: en 2011 volvió a los recuperados humedales de las Tablas de Daimiel, pero no quedan más de 250 individuos maduros y unas 80 parejas reproductoras. En peligro crítico.


Cigüeña negra (Ciconia nigra). En la Reserva Natural de la Sierra de Malcata, al norte de Extremadura, y en zonas de Castilla y León aún pueden avistarse, pero solo quedan unas 320 parejas reproductoras. Vulnerable.

 

Más información sobre el tema en el artículo Los pájaros acorralados, en el número 399 de MUY INTERESANTE, escrito por Joana Branco.

 

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Etiquetas: avesnaturaleza

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