El mito del amor romántico

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Encuestas recientes, realizadas para promocionar los sitios de encuentros de Internet, confirman lo bien enraizado que está el mito del amor romántico. Anclados en esa idealización, minimizamos lo que poetas y escritores han dejado claro a lo largo de los siglos: que es un sentir esencialmente desgraciado.

 

La Celestina se lo define a Melibea como "un fuego escondido, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte". Para Fernando de Rojas, la pasión de estos adolescentes, sin cortapisas (como sí tenían tiempo después Romeo y Julieta), ¡es trágico a pesar de todo! Por no mencionar el romance turbulento y malsano de Cumbres borrascosas (1847) o el humillante y desgraciado de La dama de las camelias (1848). Como dice la psicóloga Pilar Sampedro, "lo que exalta el lirismo occidental no es el placer de los sentidos ni la paz fecunda de la pareja, no es el respeto y el reconocimiento del otro, sino el amor como pasión sufriente".

 

Más información sobre el tema en el artículo ¡Vaya timo el del amor!, en el número 373 de Muy Interesante, escrito por Miguel Ángel Sabadell.

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Etiquetas: amorhistoria

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