El eterno experimento de la gota de brea

En 1927, el físico australiano Thomas Parnell, de la Universidad de Queensland, en Brisbane (Australia), se propuso demostrar que la brea, una mezcla de hidrocarburos aparentemente sólida a temperatura ambiente, es en realidad un líquido con una viscosidad asombrosamente alta –230.000 millones de veces mayor que la del agua–.

 


Para ello, introdujo un pedazo de ese material en un embudo y lo cubrió con una campana de cristal. El experimento quedó olvidado en un armario, hasta que en 1961 otro físico llamado John Mainstone lo encontró. Mainstone recuperó el ensayo y desde entonces se dedicó a realizar un seguimiento que le llevó 52 años, hasta el 23 de agosto de 2013, día en que murió sin haber logrado ver caer ninguna gota.

 

Lo cierto es que en estos 87 años transcurridos desde 1927, se han desprendido del embudo ocho gotas de brea, pero por uno u otro motivo jamás pudo grabarse. Sí se ha logrado filmar con otro embudo de la Trinity College, en Dublín.

 

Otros experimentos curiosos y lentos en el reportaje Slow Science, escrito por por Jorge Rey Garrido. Puedes leerlo en el número 396 de Muy Interesante.

 

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