El clan de los denisovanos

Nuestro experto Mario García Bartual evoca cómo se produjo uno de los principales hallazgos de la paleontología actual en una remota cueva siberiana.

La cueva de Denisova, en Siberia, es uno de los lugares más fascinantes para investigar nuestros orígenes. Con una imponente vista del valle y el río Anui, debió de ser un lugar ideal para controlar a los animales y personas que se desplazaban por esta abrupta región del macizo de Altái

 

Como ha contado el paleoantropólogo norteamericano John Hawks, el techo curvado de la caverna se parece al de una catedral gótica, y su iluminación cenital da la extraña sensación de alumbrar terreno sagrado.

 

Dividida en tres cámaras, Denisova guarda sofisticadas herramientas de piedra y hueso confeccionadas por Homo sapiensneandertales. Pero el hallazgo más importante se produjo en 2008: una pequeña falange distal del quinto dedo de una mano humana, conocida como Denisova 3. Los investigadores rusos pensaron que podría pertenecer a uno de los primeros habitantes modernos que poblaron Siberia, y decidieron que el equipo del prestigioso paleogenetista sueco Svante Pääbo, del Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva, en Alemania, lo estudiara.

 

Dos años después, Johannes Krause y sus colaboradores aislaron una pequeña cantidad de ADN mitocondrial (ADNmt) contenido en las células óseas de Denisova 3. Las mitocondrias, orgánulos que se encargan de generar energía en nuestras células, poseen su propio material genético, que es transmitido por vía materna. Pues bien, el examen dictaminó que era diferente al de los Homo sapiens y los neandertales. Todo apuntaba a que se había encontrado una nueva especie humana.

 

Pocos meses más tarde, David Reich, de la Universidad de Harvard, y otros científicos del Max Planck publicaron en la revista Nature un detallado estudio del núcleo celular. Resultó que Denisova 3 provenía de una mujer joven perteneciente a una población totalmente distinta a la nuestra; era la primera vez que un nuevo homínido era identificado por el análisis de sus genes. Los llamados denisovanos compartieron un antepasado común con nosotros hace más de un millón de años, y otro con los neandertales hace 500.000, según los cálculos de Reich.

 

Además, los expertos descubrieron que los pueblos oriundos de Oceanía tienen en torno a un 5 % de genes denisovanos. Los nativos americanos y asiáticos continentales también poseen esa herencia, pero en una proporción mucho menor: sobre el 0,2 %. Con estos datos, la conclusión era clara: los ancestros de los modernos habitantes de Melanesia se cruzaron con denisovanos en algún momento del pasado, quizá hace unos 50.000 años.

 

Imagen: Instituto Max Planck

 

Más información sobre esta nueva especie humana en el reportaje El Clan de los denisovanos, escrito por Mario García Bartual. Puedes leerlo en el número 417 de Muy Interesante.

 

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Etiquetas: historianaturaleza

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