Del papiro al papel

Dice Francisco Beltrán en El libro y la imprenta que la primera biblioteca que se menciona en la historia fue la de Osimandias, rey de Egipto en el siglo XVIII a. C. Estaba instalada en su palacio de Tebas. Entonces los libros se hacían en rollos de papiro, planta que, preparada y tejida adecuadamente, permitía escribir sobre ella. El faraón Ptolomeo V (210-181 a. C.) intentó controlar su mercado prohibiendo la exportación. Pero, en Pérgamo, ciudad griega de Asia Menor situada en la actual Turquía, se les ocurrió usar piel de cordero limpia y estirada como soporte de escritura, que fue llamada pergamino.

 

El papel, creado por Cai Lun con fibras de bambú, trapos y cuerdas, se utilizaba en China desde el año 153. De allí pasó a Persia, y los árabes lo trajeron en el siglo X a España. Se sabe que en 1056 ya había un molino papelero en Xàtiva (Valencia). El nuevo material cogió su nombre en valenciano y catalán –paper– del papyrus latino. Luego pasó al castellano como papel y a otros idiomas con voces parecidas: paper en inglés, papier en francés y papel en portugués.

 

Más curiosidades lingüísticas en la sección De Palabras, en el número 389 de Muy Interesante, firmada por Jesús Marchamalo.

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