Cuando el mundo se congeló de repente

Las brutales heladas del invierno de 1607 partieron los troncos de muchos árboles en Inglaterra y afectaron gravemente a la producción de vino, que cayó drásticamente en Suiza, Hungría y Austria.

 

Los ríos holandeses se helaban durante el invierno, impidiendo el transporte de mercancías y el abastecimiento de las ciudades. Los patrones atmosféricos cambiaron, se produjeron bruscos picos de frío y se expandió el casquete polar.

 

Aquellas inesperadas oscilaciones del tiempo las pagaron los campesinos, cuyas vidas estuvieron marcadas por la hambruna, la enfermedad y la muerte. En la pequeña localidad alemana de Wisensteig, decenas de mujeres fueron arrojadas a la hoguera en 1563 acusadas de ser las causantes de las bajísimas temperaturas que azotaban la región.

 

Entre 1580 y 1620, en la ciudad de Berna, más de mil personas fueron quemadas en la hoguera por alterar el clima a través de la nigromancia. En Francia e Inglaterra se produjo el mismo fenómeno. El frío se hizo insoportable en los 25 años comprendidos entre 1585 y 1610, y la culpa sólo la podían tener las brujas…

 

Más información sobre el tema en el artículo La Pequeña Edad del Hielo, escrito por Fernando Cohnen. Puedes leerlo en el dossier del último monográfico de Muy Historia, dedicado a los grandes enigmas de todos los tiempos.

Etiquetas: naturaleza

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