Cómo estar solo (y disfrutarlo)

sonrisaLa web www.edge.org arranca cada año con una pregunta a sus miembros, entre los que se cuentan científicos notables. En 2006 les planteaba cuál era para ellos la idea más revolucionaria posible, y destacó la respuesta del neurobiólogo Leo M. Chalupa: para él, es pensar que necesitamos un día de completa soledad y libre de estímulos para conseguir el funcionamiento óptimo del cerebro.

Bronnie Ware corrobora en su libro que la mayoría de las personas, cuando ve cerca la muerte, se arrepiente más por lo que no han hecho que por sus acciones. Es habitual lamentar no haber dedicado tiempo a aficiones que hay que practicar a solas, como la lectura y la escritura, y haberse en cambio dejado arrastrar por la presión social hacia actividades grupales. Dice la psicóloga Susan Cain en El poder de los introvertidos que vivimos en un mundo que fomenta la extraversión. Así, acumulamos experiencias, pero no podemos sacarles provecho.
Lo cierto es que no se suele valorar la soledad hasta llegar a cierta edad. En la juventud, se asocia a aislamiento. El auge de las redes sociales ha rescatado el término extimidad, del psicoanalista Jacques-Marie Lacan, para definir la fobia actual a la intimidad y la tendencia a airear lo privado. Sin embargo, los estudios no apoyan la estigmatización del solitario. Jonathan Cheek, psicólogo de la Wellesley College, cree que los sujetos introvertidos simplemente necesitan más intimidad; estar y hablar con otros supone un esfuerzo que no les compensa lo suficiente, pero no sufren por esa falta de motivación de pertenencia a un colectivo.

 

Otros psicoconsejos en el artículo Ocho claves para una vida feliz, escrito por Luis Muiño, en el número 380 de Muy Interesante.

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Etiquetas: cerebropsicologíaredes sociales

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