Buenas y malas posturas para tu espalda

¿Sabes estar de pie bien? Coge una plomada, como hacen los albañiles para comprobar la rectitud de una pared. Átala al extremo de una cuerda y pásatela por la cabeza hacia abajo, uniendo oreja, hombro, cadera y tobillo.

 

Si la línea resultante es recta, es que los ejes de las piernas constituyen un sólido apoyo, la columna vertebral está extendida y los órganos internos bien colocados, no comprimidos. Esa posición mejora el ánimo, muestra una actitud receptiva y ayuda a prevenir dolores y tensiones.


En cambio, si la línea es zigzagueante, es señal de mala postura. Los huesos de las piernas no están perpendiculares al suelo ni ofrecen apoyo sólido al cuerpo. La columna se contrae, lo que comprime a su vez a los órganos internos. La cabeza adelantada, la cadera inclinada hacia adelante y la parte superior de la espalda curvada denotan cansancio, ánimo bajo y probable dolor.

 

Por otro lado, la columna no tiene un diseño recto, sino que forma curvaturas naturales. Estas ayudan a mantener el equilibrio y a absorber los impactos que se producen al andar y al saltar. Permiten a la espalda sostener cargas más elevadas que si fuera rígida. En el feto, la columna forma una especie de arco. Después de nacer, se forma la curvatura de las cervicales y, al empezar a andar, aparece la lordosis lumbar. La curva se completa hacia los diez años.


Más información sobre el tema en el reportaje ¡Toma postura!, escrito por Francisco Cañizares. Puedes leerlo en el número 406 de Muy Interesante.

 

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Etiquetas: salud

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