Bienvenido a la república microbiana de tu casa

Se estima que, en las sociedades desarrolladas, la mayoría de las personas pasa un 90 % de sus vidas puertas adentro. Sin embargo, apenas conocemos el ecosistema que nos rodea. “¿De dónde vienen todos esos microbios?”, se pregunta James Meadow, investigador del Centro de Biología y Ambiente Construido. “¿Llegaron allí gracias a nosotros o esperan que pasemos cerca para colonizar nuestro cuerpo?”. Estas y otras preguntas en la misma dirección dieron origen a una novedosa rama científica: la ecología de los ambientes construidos.

 

“La transición hacia un entorno artificial cambió el equilibrio que manteníamos con el microbioma [el conjunto de microorganismos que se localizan habitualmente en distintas partes del cuerpo] mucho antes de que se descubrieran los antibióticos”, explica el experto. “Hoy vivimos en espacios que se limpian a fondo, casi aislados del exterior y con un perfil microbiológico único. Y resulta lógico pensar que ese ecosistema interacciona con las especies microbianas que habitan en nuestro organismo”.

 

Tres veces más abundantes que las propias células, los microorganismos que viven en el interior de nuestro cuerpo son esenciales para la supervivencia: funciones tan importantes como la digestión o la inmunidad dependen de ellos. Sin embargo, desde el siglo XIX, cuando se descubrió el papel de determinados agentes patógenos en la aparición de infecciones, se apuesta por la higiene como método de prevención. Desde jabones antibacterianos a geles de alcohol, existe una infinidad de productos para tal fin, unos métodos poco selectivos que algunos expertos consideran demasiado agresivos.

 

Las muestras recogidas en un estudio realizado por Meadow y otros colegas de la Universidad de Oregón han permitido sacar varias conclusiones. Se verificó que la presencia de especies microscópicas en determinadas superficies depende de un único factor: la zona del cuerpo que la toca con más frecuencia. Así, en las sillas abundan los Lactobacillus, habitantes del intestino y las zonas genitales. Los residentes de la piel y la saliva pueblan los tableros de las mesas, así como el suelo, el ámbito más heterogéneo y con mayor presencia de microorganismos exteriores, que llegan pegados en las suelas de los zapatos. Por último, en las paredes, menos expuestas al contacto directo, solo viven las bacterias presentes en el aire.

 

Más información sobre este tema en el reportaje La república microbiana de tu casa, escrito por Joana Branco. Puedes leerlo en el número 406 de Muy Interesante.

 

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Etiquetas: cienciaecologíamicrobios

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