Así se fabrican los doodles

A sus 35 años y con su aniñado aspecto de hipster neoyorquino, Ryan Germick es ya un dinosaurio –dicho con todo el cariño– del mundo digital: fue fichado por Google en el lejano 2006, cuando YouTube, Twitter o Facebook eran unos recién nacidos y el iPhone solo estaba en la cabeza de Steve Jobs.

 

Artista gráfico de formación, Germick dirige uno de los equipos con más visibilidad del gigante de internet, el que se ocupa de modificar su logotipo por un día para recordar una figura de la cultura o la ciencia, llamar la atención sobre algún aniversario o hacerse eco de un evento planetario, como el Mundial de Fútbol, Año Nuevo o el Día de la Tierra.

 

Hablamos de los doodles –garabatos, en inglés–, cuya repercusión incluso ha dado pie a un subgénero periodístico, esos socorridos artículos sobre la persona o acontecimiento del que se ha acordado el buscador. ¿A qué se debe tanto éxito? “La tecnología se ha convertido en algo tan omnipresente que a veces resulta difícil ver la mano humana que hay detrás de nuestras interacciones. La home page de Google es un lugar privilegiado para transmitir ese mensaje”, explica Germick. Quizá también se pretenda de algún modo contrarrestrar las habituales acusaciones de invasión de privacidad o monopolio global que recibe la corporación californiana.

 

Diez ilustradores y cuatro ingenieros forman parte de un departamento que ya ha despachado más de 2.000 logos tuneados, sumando aquellos que aparecen en todo el mundo a la vez y los que tienen una difusión local. Sus integrantes, los doodlers, deben ser auténticas esponjas creativas: “Buscamos gente curiosa, con inquietudes y que dominen muchos registros”, define el responsable de la división. Él mismo exhibe una asombrosa versatilidad: ha creado desde el homenaje retrotecno al videojuego Pac-Man hasta una sentida evocación del artista norteamericano Bob Ross, en donde replicaba su estilo naíf de pintura al óleo.

 

Pero Germick está especialmente orgulloso de los doodles interactivos, tanto por su repercusión como por el arduo esfuerzo técnico que exige elaborarlos. Por ejemplo, para realizar una animación con motivo del 117.º cumpleaños de la bailarina Martha Graham, incluso grabaron en vídeo los movimientos de una profesional. Germick también recuerda los meses que le dedicaron a la réplica digital de un sintetizador Moog: “Estaba hablando por teléfono con la hija de su inventor, Robert Moog, y probando a la vez el sonido cuando ella me dijo que le recordaba su infancia. Supe que había acertado”.

 

 

Más información en el reportaje Doodles: cuando el logotipo de Google se pone juguetón, escrito por Pablo Colado. Puedes leerlo en la sección Apps & Webs del número 409 de MUY INTERESANTE.

 

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Etiquetas: internettecnología

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